Quizá sea pura corrección política, o una mera realizad virtual en la que el vehemente Trichet se acomoda desde hace muchos meses. Pero la verdad es que sus últimas declaraciones son más jugosas, tristemente jugosas, que nunca. Hace casi un año, ante una insinuación de un periodista respecto a los problemas que podía causar la moneda única en las economías más débiles de la UE, el presidente del BCE respondió con un áspero: "No respondo preguntas absurdas".
La semana pasada, sin embargo, Trichet dió un recital de respuestas que no tienen desperdicio y que nos generan algunas reflexiones al respecto en la línea de lo que venimos diciendo desde hace mucho tiempo: "La realidad virtual de Trichet"
