Para muchos inversores, el mayor problema no es elegir la acción correcta, sino soportar las caídas sin vender en el peor momento. Según Philip van Doorn, una alternativa para perfiles prudentes puede estar en los ETF de resultado definido, también conocidos como buffered ETFs, productos diseñados para ofrecer exposición a bolsa con cierto nivel de protección frente a pérdidas.
La idea es simple: el inversor acepta limitar parte de su ganancia potencial a cambio de reducir el impacto de las caídas. Estos vehículos no están pensados para superar al mercado en fases alcistas fuertes, sino para facilitar que inversores con aversión al riesgo puedan participar en la renta variable sin asumir toda la volatilidad del S&P 500.
Por qué algunos inversores necesitan protección
Graham Day, director de inversiones de Innovator, integrada en Goldman Sachs Asset Management, señala que una gran parte del dinero de los inversores sigue concentrada en activos conservadores, como bonos, anualidades o fondos monetarios. El motivo es claro: muchos ahorradores no están dispuestos a asumir caídas fuertes, aunque eso implique renunciar a parte de la rentabilidad histórica de la bolsa.
El problema es que, a largo plazo, la renta variable ha superado ampliamente a los bonos. El S&P 500 obtuvo una rentabilidad media anual del 10,4% durante los 30 años terminados en 2025, y del 14,8% anual durante la última década. Sin embargo, atravesar años negativos como 2022, cuando el índice cayó un 18,2%, puede ser psicológicamente difícil para muchos inversores.
La protección no elimina el riesgo, pero puede reducir la probabilidad de que el inversor venda por miedo durante una caída fuerte del mercado.
Cómo funcionan los ETF con colchón
Un ETF con protección o buffered ETF limita una parte de las pérdidas del índice de referencia mediante el uso de derivados y opciones. A cambio, el inversor acepta un techo máximo de rentabilidad. Por ejemplo, un fondo con protección del 15% sobre el S&P 500 cubriría las primeras caídas hasta ese nivel.
Si el S&P 500 cayera un 20% durante el periodo protegido, el inversor asumiría solo una pérdida aproximada del 5%. En cambio, si el índice subiera un 20% y el ETF tuviera un límite de ganancia del 14%, el inversor se quedaría con ese 14% y no con toda la subida del mercado.
El atractivo de estos productos está en que ofrecen una forma más gradual de entrar en bolsa. No son una solución mágica ni eliminan completamente el riesgo, pero pueden ser útiles para quienes quieren mejorar la rentabilidad potencial frente a bonos o liquidez sin exponerse de lleno a las caídas del mercado.
Primera estrategia: máxima prudencia con BALT
Uno de los ejemplos citados es el Innovator Defined Wealth Shield ETF, conocido por su ticker BALT. Este fondo ofrece una protección del 20% frente a caídas trimestrales del ETF SPY, que replica el S&P 500, con un límite de ganancia trimestral situado aproximadamente entre el 2% y el 3%.
Su comportamiento en 2022 muestra el tipo de función que puede cumplir. Mientras el SPY cayó un 18,2%, BALT ganó un 2,4%. Esa protección fue especialmente útil durante el segundo trimestre de ese año, cuando el S&P 500 sufrió una fuerte caída.
La contrapartida aparece en los mercados alcistas. En 2023, cuando el SPY subió un 26,2%, BALT avanzó solo un 7,5%. Por tanto, este producto puede tener sentido para inversores muy conservadores, pero no para quienes busquen capturar toda la subida de la bolsa.
BALT sacrifica mucha rentabilidad alcista a cambio de una protección elevada. Es una herramienta de defensa, no de máxima participación en bolsa.
Segunda estrategia: más participación con SFLR
Una alternativa menos defensiva es el Innovator Equity Managed Floor ETF, con ticker SFLR. Este fondo protege al inversor frente a caídas superiores al 10% del S&P 500 cuando el suelo se reajusta trimestralmente, y busca capturar entre el 70% y el 80% de la rentabilidad del mercado.
En 2023, SFLR obtuvo una rentabilidad del 20,2%, frente al 26,2% del SPY. Es decir, capturó aproximadamente el 77% de la subida del índice, a cambio de ofrecer un suelo de protección sobre el capital de forma trimestral.
Este producto puede resultar más adecuado para inversores que sí quieren participar de forma relevante en las subidas, pero desean limitar daños en escenarios de mercado adverso. No ofrece tanta protección como BALT, pero permite una mayor exposición al crecimiento de la bolsa.
No son productos para batir al mercado
El punto esencial es que estos ETF no están diseñados para superar al S&P 500 a largo plazo. Su función es distinta: ayudar a los inversores a permanecer invertidos cuando la volatilidad aumenta. Para perfiles que suelen vender en las caídas, esa protección puede ser más valiosa que intentar maximizar cada punto de rentabilidad.
También hay que tener en cuenta los costes. BALT tiene una comisión anual del 0,69%, mientras que SFLR cobra un 0,89%. Son niveles claramente superiores al coste de un ETF tradicional sobre el S&P 500, pero reflejan la estructura de opciones y protección incorporada.
La pregunta correcta no es si estos fondos baten al S&P 500. La pregunta es si ayudan a un inversor prudente a estar más tiempo invertido y a evitar decisiones emocionales en las caídas.
Qué perfil puede utilizarlos
Los ETF con protección pueden encajar en carteras de inversores que tienen demasiado peso en liquidez o bonos, pero que no se sienten cómodos asumiendo toda la volatilidad de la bolsa. También pueden servir como transición para quienes quieren aumentar renta variable de forma progresiva.
En cambio, no son la mejor opción para inversores jóvenes, con horizonte muy largo y alta tolerancia al riesgo, ya que limitar el potencial alcista puede reducir de forma significativa la rentabilidad acumulada durante ciclos alcistas prolongados.
La conclusión es que estos productos no sustituyen a una cartera bien diversificada, pero pueden ser una herramienta útil para perfiles conservadores. En mercados tranquilos o alcistas, probablemente quedarán por detrás del índice. En años de fuertes caídas, pueden marcar la diferencia entre mantenerse invertido o abandonar el mercado en el peor momento.