El pasado viernes 8 de febrero, se publicaba el dato de inflación en China del mes de enero. Los precios subieron el primer mes del año un 2%, medio punto por debajo del mes anterior.
El nuevo gobierno chino, electo el año pasado, ha manifestado en numerosas ocasiones que su objetivo principal, por encima del crecimiento, es la contención del precio y la prevención de burbujas, entre ellas la rumoreada inmobiliaria. Este objetivo va a ser difícil de compatilibizar con los otros dos objetivos del gobierno: incrementar la tasa de urbanización y el peso de la demanda interna sobre el PIB. El Banco Central Chino cuenta con varias herramientas expansivas o restrictivas y utilizará una u otra, en función de lo que quiera hacer: controlar o incentivar. Pero para ello deberá monitorizar cuidadosamente todas las variables que puedan hacer desviar el precio de los activos (físicos, mobiliarios e inmobiliarios), entre ellos, las materia primas.
Hoy vamos a descubrir una materia prima que tiene una alta correlación con la inflación. En lugar de contárosla directamente, permitidme que os cuente cómo llego a la conclusión.
Los datos de inflación chinos de junio y julio del año pasado me sorprendieron cayendo cuando yo esperaba que subiesen. Mi pensamiento era que el fuerte repunte del precio de las materias primas relacionadas con la comida y de las que ellos son grandes consumidores como la soja, maíz, etc., debiera traducirse en un repunte del dato del IPC. Sin embargo, no fue así.
![politica monetaria china]()
Me di cuenta que estaba cometiendo un error teniendo en cuenta para este análisis el precio de los futuros de la Bolsa de Chicago y que lo que debía mirar, era el precio de las materias primas físicas en China. ¿Por qué? Primero porque los chinos no compran los futuros, sino la materia física en sí y porque la variación de precios de las materias primas en China nada tiene que ver con la de los mercados desarrollados.
Este país tiene muchas peculiaridades. Entre ellas que el gobierno almacena aquellas materias primas de las que tiene mayor dependencia, bien porque son las más consumidas por los chinos, bien porque la producción en su país es baja y por tanto dependen de la producción exterior, o bien porque están relacionadas con la comida y es una demanda más inelástica. El objetivo, controlar la oferta de estas materias primas y “manejar” el precio de las mismas para controlar la inflación del país.
¿Cuál fue la evolución de estas dos materias primas en físico en China en junio y julio del 2012 en comparativa con los futuros de Chicago?
Aunque
la diferencia de precios era significativa principalmente en el caso del maíz, la soja también había subido de manera importante. Si como se comentó en el
post anterior, China es el máximo consumidor de soja a nivel mundial,
¿por qué la inflación no había subido?
Graficando la inflación en China (línea naranja) con el precio de la soja (línea blanca), puede observarse como la correlación de estás variables se rompió en varios períodos en 2010 y 2012.
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Esto significaba que tiene que haber otra variable en la cesta de la compra de China que sea aún más importante y que pese más en la inflación. ¿Cuál era esa otra materia prima? El CERDO.
El cerdo en China
El cerdo es la materia prima que más pesa, un 12% en el componente alimentos, que pesa un tercio del total de la cesta de la compra.
China es el principal productor y consumidor de cerdo a nivel mundial. Este país produce aproximadamente 46 millones de toneladas y consume aproximadamente 51 millones de toneladas, por lo que importa de otros países, menos del 10%.
El cerdo es la carne más consumida por los chinos, con gran diferencia por delante de la carne del pollo, de la ternera y ovino. Los habitantes de este país comen 38 kilos por persona al año tal y como se muestra en el gráfico. La población en China actualmente es superior a los 1.300 millones de habitantes.
El crecimiento económico, la apertura a la economía mundial, el desarrollo urbano, el incremento de salarios, la incipiente clase media y alta, la influencia de las pautas de consumo de Occidente, son algunas de las variables que han hecho que la demanda haya aumentado en los últimos once años, más del 20%
Conclusión
Hasta ahora hemos visto el importante peso que tiene el cerdo en la cesta de la compra y cuán importante es en la alimentación de los habitantes de este país, pero todavía no hemos demostrado que exista correlación entre el precio de esta carne y la inflación china.
Será ¿el precio del cerdo indicador adelantado de la inflación en China?
El jueves, antes de la publicación del dato de inflación en China, guardé dos gráficos que relacionan el precio del cerdo en China (línea blanca) con la inflación del país (línea naranja). El primero en términos mensuales y de los últimos cinco años y el segundo de los dos últimos años y teniendo en cuenta la variación diaria del precio del cerdo para que fuese más visible.
![cerdo inflacion]()
Ambos gráficos parecían anticipar que el aumento de la inflación en China iba a caer en enero respecto al mes anterior, siempre y cuando se mantuviese la correlación que han mostrado estas variables históricamente.
¿Cómo quedó este mismo gráfico el viernes?
Efectivamente, se demostró la correlación entre ambas variables. La inflación cayó del 2.50% en diciembre al 2% en enero. Por tanto, podemos concluir, que el precio del cerdo en China puede utilizarse como indicador adelantado de la inflación de este país.
Si como comentado al principio del artículo, uno de los objetivos principales del gobierno y del Banco Central Chino es el control de precios, y la inflación es una variable clave para la Política Monetaria, podemos concluir que esta materia prima influye en la Política Monetaria China dado el peso tan importante y ya demostrado que tiene el cerdo en el IPC de este país.