Vamos a ver un poco de datos actuales...:
¿Crecimiento real o efecto inflación? Es cierto que Dia España ha subido sus ventas un 8,6% en 2025. Suena espectacular, pero en un contexto donde el gran consumo crece un 3-4% solo por el efecto de los precios, gran parte de ese éxito es "nominal". La cuota de mercado de Dia en España sigue estancada en el entorno del 4,8%, muy lejos del récord del 27% que acaba de marcar Mercadona. Ser crítico aquí significa reconocer que, aunque Dia gane dinero, sigue perdiendo la batalla de la relevancia frente al trío Mercadona-Lidl-Aldi.
La trampa del beneficio: Volver a beneficios es un hito, sí. Pero Dia es hoy una empresa "amputada". Han vendido Portugal, Brasil y Clarel para salvar el núcleo. Es mucho más fácil ser rentable cuando te quedas solo con lo que funciona bien (España y Argentina), pero eso te quita escala. ¿Puede un Dia "mini" aguantar la presión en márgenes si viene una guerra de precios agresiva en 2026?
El riesgo Argentina: Tú hablas de evolución, pero obvias que gran parte de los números del grupo siguen bailando al son del tango. Con una penetración del 30% en Buenos Aires, Dia es un gigante allí, pero es un gigante con pies de barro macroeconómico. Un inversor crítico debería preguntarse si el múltiplo que paga por Dia hoy (cerca de los 40 euros por acción) descuenta adecuadamente que una parte de su beneficio depende de una economía tan volátil.
¿Dónde está el dividendo? Para ser una empresa "normalizada" y con el plan 2025-2029 en marcha, el accionista sigue esperando un retorno tangible más allá de la subida de la acción. La refinanciación de los 885 millones de euros le da aire, pero las condiciones financieras siguen siendo exigentes.
En resumen, reírse de los "céntimos" es justo porque esa etapa pasó, pero ignorar que Dia sigue siendo un jugador de segunda fila en cuota de mercado, obsesionado con la proximidad porque no puede competir en volumen, es pecar de exceso de optimismo.