Harruinado
07/02/26 11:49
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Rumores de mercado.
La sesión del jueves en Wall Street supuso un punto de inflexión psicológico: el índice S&P 500 se giró a negativo en el acumulado del año tras caer en torno a un 1,2%, en un movimiento que arrastró también al Dow Jones y al Nasdaq Composite, con descensos similares. Nueve de los once sectores del S&P 500 cerraron en rojo y el llamado “índice del miedo”, el VIX, marcó máximos de 2026, señal de que la inquietud empieza a calar de forma más amplia entre los inversores.El detonante adicional de la jornada llegó por el lado macro: las ofertas de empleo de diciembre cayeron hasta 6,5 millones, su nivel más bajo desde la etapa 2020-2021. Este dato reavivó los temores a un enfriamiento más acusado del mercado laboral estadounidense y golpeó con fuerza a los valores de pequeña capitalización del Russell 2000 y a todo el “rotation trade” que venía favoreciendo a industriales, defensa y transporte frente a la tecnología.Dolor en la tecnología y corrección sectorialLas grandes tecnológicas volvieron a acaparar titulares, pero esta vez por el lado negativo. Dentro del grupo de los llamados “Siete Magníficos”, Microsoft profundizó su entrada en mercado bajista, con sus acciones ya más de un 27% por debajo del máximo del 28 de octubre. Otros gigantes como Alphabet, Apple o Meta aún mantienen saldos positivos en 2026, pero el mensaje de fondo es claro: la apuesta por la IA ya no se descuenta de forma homogénea y los inversores empiezan a seleccionar ganadores y perdedores dentro del propio sector.El sector de información tecnológica del S&P 500 confirmó su entrada en fase de corrección al acumular más de un 10% de caída desde sus máximos de finales de octubre. Lo que durante tres años fue un mercado alcista muy concentrado en tecnología se está transformando en un ajuste más amplio, con menos paciencia para las narrativas y más sensibilidad a los datos.Metales, cripto y señal de “malestar” en la volatilidadLa corrección no se ha limitado a la renta variable. Tras semanas de euforia en torno a un posible “superciclo” de materias primas, oro y plata encadenan caídas notables, con esta última desplomándose más de un 14% en la sesión. Al mismo tiempo, bitcoin volvió a ceder con fuerza, perforando los 63.000 dólares y situándose en torno a un 50% por debajo de su máximo histórico de octubre de 2025.La subida del VIX hasta la zona de 22 puntos ha llevado a algunos analistas a describir la situación como “un estómago revuelto del mercado”: una señal de que algo no termina de cuadrar y que conviene no ignorar, especialmente para quienes no toleran bien episodios de alta volatilidad.¿Dónde se refugia el dinero ahora?Con la renta variable presionada y los activos “de moda” corrigiendo al mismo tiempo, muchos inversores están migrando hacia segmentos tradicionalmente defensivos. En la sesión destacaron ligeros avances en utilities y compañías de consumo básico, mientras que en renta fija se vio una fuerte demanda de Treasuries a 10 y 30 años, con descensos claros en sus rendimientos.Paralelamente, los fondos monetarios siguen recibiendo flujos constantes: en la última semana se añadieron más de 13.000 millones de dólares, elevando el volumen total gestionado hasta aproximadamente 7,7 billones de dólares. Es una señal evidente de que una parte relevante del mercado prefiere, por ahora, la seguridad del efectivo remunerado antes que seguir asumiendo riesgos en un entorno donde la narrativa de “aterrizaje suave” empieza a ser cuestionada por los datos.En conjunto, el giro del S&P 500 a negativo en el año, el deterioro de los indicadores de empleo y el castigo simultáneo a tecnología, metales y cripto dibujan un escenario en el que la prioridad del inversor vuelve a ser la gestión del riesgo más que la búsqueda agresiva de rentabilidad.