Banca privada ¿quo vadis?
Pedro ha vendido en el 2015 años su empresa, referente nacional en el sector de consumo básico, con la intención de jubilarse y vivir tranquilamente del producto de sus ahorros aunque sigue manteniendo algunos negocios.
Recientemente reapareció en mi vida comentándome que posee una cartera de fondos y además depósitos que le rinden un 8 % anual. Como garantía de un aval que tenía que solicitar el banco le sugirió que comprara un fondo de fondos moderado,
Al intuir mi asombro concertamos una cita para que viera su cartera gestionada por un banco de inversión internacional.
Después de pelear con la entidad financiera conseguimos que nos la enviara con la descripción completa de los activos que la componían y los precios de compra.
Resulta que lo que él cree que es cuenta corriente exclusiva para clientes VIP son depósitos estructurados que, ó bien están referenciados a varios índices nacionales ó a una cesta de acciones incluidos bancos, con el rimbombante nombre de “3 year autocallable warrant linked”.
Ofrecen una rentabilidad del 2 % al trimestre (8% anual) siempre que en cualquier momento del trimestre uno de los subyacentes no supere una revalorización dl 10%.. Si lo superase se cancela automáticamente. Si por el contrario cualquier activo baja más del 40%, deja de cobrar el cupón y el depósito continua hasta el vencimiento. Llegado éste y de persistir tal situación sólo recupera la parte del capital correspondiente al activo de peor revalorización. Hoy en día aún estamos esperando el código identificativo de los valores para ver lo más importante: liquidez y sistema de valoración.
La rentabilidad de otro depósito está condicionada a la evolución respecto a su valor inicial de cada una de las acciones del sector consumo (con elevada correlación entre ellas) y cuya rentabilidad por dividendo es del 3.5%. El rendimiento se obtiene de la siguiente forma: si en la primera observación la cotización (que como sabemos descuenta siempre el dividendo pagado) de todas las acciones es mayor o igual al 100% de su valor inicial se paga un cupón del 6%.
Además si todas superan o igualan el 150% se pagará un cupón adicional del 20% de la revalorización media mensual de la acción con menor variación con relación a su observación inicial; en cualquier otro caso no se paga ningún cupón. Este producto se vende como depósito tranquilidad ya que permite optar a las superiores rentabilidades de la renta variable sin arriesgar el capital invertido, además de estar garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos.
Para completar su cartera tiene deuda subordinada del susodicho banco y además presumede que le retroceden las comisiones de mantenimiento de la cuenta corriente.
Sin embargo algo le huele mal y tanta rentabilidad cuando los tipos están por los suelos le suena raro.
Me ha costado hacerle ver que parte de la comisión del banco está en las valoraciones que hacen de los productos estructurados y los diferenciales o spreads con el que le cotizan, en los peores precios (siempre inferiores a la media del día) al que compran y venden ya que el mismo banco o clientes suyos suelen ser la contrapartida y en la parte de comisión que ceden los fondos a su banco.
Además le enseño como puede hacerse un estructurado mediante un túnel (venta de calls y puts) ,perdiendo únicamente si la bolsa sube o baja de un determinado porcentaje (20%) pero perdiendo únicamente desde el el 75% o 125% del valor inicial del índice. (al contrario de muchos productos que pierdes en determinadas circunstancias desde el 100%).
A mi amigo Pedro le he recomendado un asesor de confianza, veterano, que gestiona su patrimonio, de no tanto nivel como el banco internacional cuyas presentaciones con papel satinado y comidas son difíciles de igualar, pero que tiene unas pocas ideas claras y fáciles de entender. Han pasado tres meses y dice no tener tiempo de sentarse con él para definir objetivos, niveles de riesgo, establecer una metodología de trabajo y seguimiento etc.
En este mundo de crisis dónde hay que maximizar esfuerzos para rentabilizar nuestros ahorros, la profesión de asesor financiero tiene importantes retos ante sí y no dudo que los que lo hagan bien pensando principalmente en el cliente ganarán la batalla.
Para quitármelo de encima ya que no me paga, mi recomendación es que si logra recomprar su empresa gestionada por un capital riesgo que desconoce el negocio y que va de mal en con un descuento superior al treinta por cien sobre el precio de venta lo haga, pues conoce el negocio como el que más. Dormirá más tranquilo que leyendo los titulares del los periódicos y que haciendo caso a doscientos informes de su banco de inversión. No sé si por este consejo tan evidente me regalará un jamón por Navidad.