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La vida, nos está dando un curso de economía sin parangón. El problema, es que estamos viviendo, día tras día, los términos más malévolos del diccionario económico.
Hasta unos meses supimos lo que era la
estanflación, en nuestras propias carnes , que ya comentamos en artículos anteriores, es crecimiento estancado y precios en aumento.
En estos días ya hemos visto, que la
deflación asoma la
cabecita, que es la
caída de precios generalizada, en un principio puede ser aparentemente un dato bueno, pero ahora
vereis como es perversa esa afirmación.
El hecho de que los precios bajen, en un contesto de crisis o depresión, puede pasar factura, ya que al final el consumo se contrae más. La toma de decisión del consumo se pospone en el tiempo, por que se buscan precios más bajos.
Para lo entendáis voy a poner un ejemplo, muy simple, pero totalmente válido, es el siguiente:
Mañana me quiero comprar una cadena de música para escuchar un disco de la década prodigiosa (no voy con segundas), llego a la tienda y me dicen que me hacen un 10% de descuento, pero claro en rebajas, me pueden hacer un 20%, luego no compro.
Hablo con la vecina antes de ir 30 días después y me dicen que un lo ha visto más barato.........., resulta que ya no lo compro por que no se cual es el precio. Pospongo la compra, y nada, a esperar que esté más barato, así mes tras mes sin comprar el tocadiscos.
Llega un momento en el que ya no se cual es el precio de compra, ni me quiero confundir, por la bajada del precios, por lo tanto al final no lo compro o bien pospongo la compra.
Además el dinero de la deuda sale más caro, por que con el dinero que tomo prestado ahora, podré comprar más cosas en el futuro. Los incentivos a la inversión se ven minorados, por las expectativas futuras, a una caída de precios superior.
El hecho de que los precios de la vivienda hayan bajado, demora la decisión actual de la decisión de compra de un piso. Ese es el motor de la crisis en el ladrillo.
En Japón pasó algo similar. Para ajustar el consumo, se bajaba el precio del dinero, se llegó al 0%, y una depresión de 10 años. Y el consumo sin reactivarse, provocado entre otras muchas cosas por la deflación.
Tomar buena nota, coger la cartera y a comprar los reyes a vuestra familia ya, ¡¡¡que no os de miedo!!!, que más miedo os dará la deflación. Por que como dijo George Horace "Es bonito tener dinero y cosas que puede comprar el dinero, pero también es bonito tener las cosas que el dinero no puede comprar".