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Hoy ha sido publicado
el indicador adelantado del IPC que ha subido hasta el 5,1% interanual. No había un dato así desde el año 1997. Esto, unido al ya más que oficializado estancamiento en el crecimiento de nuestra economía, no lleva a concluir que estamos en la temida
estanflación.
Mientras, la economía muestra que la ralentización está aumentando clarísimamente. Primero observamos como la bolsa
está bajando constantemente desde hace un tiempo. Muchos comentan que estamos
en un momento decisivo, pero el IBEX
ya ha caído un 20% este año, y empiezan a surgir indicios de que la caída puede ser aún bastante mayor. Aunque la bolsa últimamente se mueve al son del petróleo, también hay que decir que ésta anticipa en unos 6-9 meses la tendencia del mercado. Si esto se cumple, quiere decir que estamos a punto de iniciar la caída general de la economía prevista en los mercados de valores. Por otra parte, siguen surgiendo noticias sobre la gran contracción del consumo en nuestro país, tanto en el
comercio tradicional, como
en el automovilístico (aunque esto parece que ayuda a nuestra deficitaria balanza comercial), como
en el mercado de la vivienda. Este bajón provoca una ralentización de nuestra economía ya que dependemos en muchísmo grado del consumo interno, con lo cuál
tenemos estancamiento garantizado para mucho tiempo.
Concluímos pues, con que esta situación de estanflación (estancamiento + inflación) aún durará unos cuantos meses más como mínimo, ya que tanto la inflación como el estancamiento están garantizados para bastante tiempo.
Si ahora, Solbes, el que pronosticaba esas cosas tan momentáneas, la leve desaceleración, la inflación hasta primavera, el bonito trinar de los pájaros, etc...
incluso considera el riesgo de entrar en ella! Pues vamos, de lo que dijo a esto, que es probablemente lo peor que le puede pasar a una economía (la estanflación es el peor de los escenarios económicos) hay un abismo insalvable para cualquier persona decente.
Jaime