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Trump y el gasto militar: ¿Puede Europa equilibrar el déficit de EE. UU.?

 
Antes de retirarse de la carrera para la presidencia, Robert Kennedy Jr. dijo durante su campaña electoral que la solución del déficit norteamericano y para reducir la deuda era muy sencilla: gastar menos en armas. 
 
Incluso con una reducción importante, EE. UU. seguiría invirtiendo mucho más que China, su principal enemigo. Y desde luego más que Rusia. Lo vemos en el gráfico n.º 4. 
 
Gráfico n.º 4: gasto militar de EE. UU. frente al resto de los 10 países con mayor gasto 
 
Fuente: Peter G Peterson Foundation
Fuente: Peter G Peterson Foundation
 
Más adelante, en el gráfico n.º 5 , comprobamos que efectivamente sería la forma más sencilla de reducir significativamente el déficit, puesto que el gasto en defensa supone el 16 % del presupuesto. Y siempre es más factible que reducir el gasto en Seguridad Social o Salud, las otras dos grandes partidas. 
 
Aunque redujera solo en una cuarta parte su gasto de defensa, EE. UU. seguiría invirtiendo en defensa mucho más que China o Rusia, bajaría el déficit a niveles seguros y podría detenerse e incluso reducirse el nivel de deuda y el pago de intereses de la misma, cosa que tranquilizaría enormemente a los mercados. 
 
Gráfico n.º 5: distribución del presupuesto nacional en EE. UU. 
 
 
Fuente: Edrawmax.com
Fuente: Edrawmax.com
 
El caso es que Trump debió de tomar buena nota. Pero a su manera. Si el principal objetivo de la OTAN es defender a Europa de Rusia, ¿por qué va EE. UU. a poner el 70 % del dinero? 
 
Veamos cuáles pueden ser las consecuencias de que Trump consiga su objetivo y porqué ahora es más importante y perentorio que cuando lo planteó por primera vez. 
 
Ahora mismo, el gasto público norteamericano ha llegado a niveles muy peligrosos. EE. UU. tiene una deuda del 123 % del PIB, cuando entre 1940 y 2023 fue, de media, del 65 %. Es una auténtica bomba de relojería. Si un día los inversores consideran que se ha ido demasiado lejos, podrían decidir hacer su propia recalificación radical de la calidad crediticia de la deuda norteamericana. Y la forma es muy directa: vender bonos hasta que el precio y el tipo de interés reflejen una situación más real. 
 
La única forma de evitarlo es detener el aumento de esa deuda y del desequilibrio presupuestario que financia. O al menos mostrar intención de hacerlo. Y qué mejor forma de hacerlo que obligando a Europa a pagarse su propia defensa y ahorrarse EE. UU. la parte correspondiente. 
 
Porque, además, en la espina dorsal del programa económico de Trump se encuentra la reducción de impuestos, y si dicha reducción no se ve compensada con más ingresos o menos gastos, podría colapsar todo el sistema. Es fundamental reducir el gasto. El problema pasaría así a Europa —como si Europa no tuviera ya suficientes problemas—. 
 
Y hay una cuestión preocupante: si Trump ha exigido una reacción inmediata de México frente al tema de la inmigración y el tráfico de drogas, so pena de imponerles aranceles del 25 %, ¿no podría exigirle a Europa un aumento inmediato del gasto en defensa, si no quiere que se le apliquen tarifas? No hablamos de promesas, sino de una acción inmediata. No sería un buen escenario para Europa, que ya está bastante debilitada como consecuencia de su falta de competitividad, ausencia de la revolución digital y del desarrollo de la IA. 
 
Hay otros elementos, tanto desde el punto de vista de los gastos como de los ingresos, como por ejemplo que Elon Musk consiga reducir la burocracia y el gasto público de la administración norteamericana, pero, aparte de que eso va a ser difícil, es mucho más importante el del gasto militar. 
 
En Europa los políticos ya se han adelantado y han dicho que el aumento del gasto militar lo va a financiar el banco europeo de inversiones, como si fuera una ONG. Pero el mercado sabe perfectamente que una banca pública europea es deuda de la Unión Europea. Veremos cómo se lo toma. Estaremos atentos. A lo mejor que Trump consiga pasarle el problema a Europa genera un problema en la calificación crediticia europea. Puede que los ciudadanos no se den cuenta de que la deuda que emita el Banco Europeo de Inversiones está avalada al 100 % por los estados miembros, pero los inversores sí que lo saben. Es una cuestión distinta al objeto de este capítulo, pero ya adelantamos que es algo que habrá que vigilar. 
 
Lo que sí parece es que Trump puede conseguir su objetivo de pagar menos. Habrá que ver si luego lo dedica a reducir el déficit y detener el crecimiento de la deuda o no, porque a la larga va a ser muy importante para lo que ocurra en el mercado de bonos norteamericano y, de rebote, en las bolsas. 
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Publico todas las semanas mi visión sobre los mercados y los cambios que realizo en mi cartera. Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog.

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