El juez reconoce el derecho de Gotham a ser compensado si vence a Grifols en EEUU.
Gotham City Research
tiene derecho a ser indemnizado si demuestra que Grifols le demandó sin fundamento ante
un tribunal de Nueva York. Se lo reconoce la justicia estadounidense, que ha rechazado el intento de la farmacéutica catalana de tumbar la petición de compensación por daños punitivos que le exigirá el fondo bajista en caso de que le den la razón. También le reclamará que corra con los costes y honorarios relacionados con su defensa.
El enfrentamiento se remonta al 26 de enero de 2024, cuando Grifols llevó a Gotham ante los tribunales, acusándole de difamación por el crítico informe que este había publicado dos semanas antes y que hundió la cotización del gigante de los hemoderivados. Como respuesta, el fondo bajista presentó
una contrademanda aludiendo a la ley anti-SLAPP de Nueva York, una normativa que protege
la libertad de expresión de periodistas, analistas o activistas.
La ley anti-SLAPP está diseñada para desalentar litigios que intenten silenciar la participación pública
en EEUU. Para conseguirlo, avala que un demandado sea resarcido económicamente si se ve afectada su libertad de expresión. Con la resolución, fechada el 26 de marzo y consultada por El Confidencial,
el juez Lewis J. Liman no declara culpable a Grifols. Solo considera que Gotham debe ser compensado si al final se demuestra que se ha cercenado su derecho. Por lo tanto, el caso sigue su curso.
El fondo bajista alegó en la contrademanda que su labor es publicar informes basados en datos oficiales y análisis financieros. Respecto al caso de Grifols, defiende que su difusión —que
hundió un 40% las acciones de la farmacéutica— trataba asuntos de interés público relacionados con la transparencia corporativa. Por lo tanto,
sostiene que Grifols le llevó a los tribunales sin una base sustancial, solo para tratar de parar sus investigaciones y desalentar futuras publicaciones.
El enfrentamiento se remonta al 26 de enero de 2024, cuando Grifols llevó a Gotham ante los tribunales, acusándole de difamación
El juez entiende que, en esta etapa del litigio,
esa argumentación es suficiente para dar la razón al fondo bajista. Para reforzar su postura, recuerda que, previamente, se habían desestimado
la mayoría de las veinte alegaciones de mala fe que incluyó Grifols en la demanda inicial, con la que pretende demostrar la supuesta difamación en la que habría incurrido Gotham con su informe.
Fue a finales de mayo de 2025 cuando se rechazaron 19 de esas reclamaciones.
Solo una de ellas salió adelante, suficiente para que el caso aún se esté dirimiendo en los tribunales. En concreto, el juez aceptó el punto en el que denunciaba que el informe de Gotham aseguraba que Grifols había escondido un préstamo de 95 millones de dólares a Scranton, uno de sus accionistas,
cuando en realidad esa información sí figuraba en la memoria financiera.
Gotham había intentado previamente que se le reconociese su derecho a compensación. Pero, como una parte de la reclamación de Grifols había sobrevivido, se lo denegaron. Entonces, el fondo presentó por separado una nueva contrademanda y el juez ha terminado por aceptarla, explicando que anteriormente no decidió si se daban las condiciones de un anti-SLAPP, sino que solo estudió si procedía exigir automáticamente el pago de las costas y los honorarios.
En paralelo al juicio de Nueva York, las dos partes están enfrentadas en otro proceso en España.
La Audiencia Nacional está estudiando si el fondo bajista ha incurrido en un delito de abuso de mercado,
una investigación abierta a petición de la Fiscalía Anticorrupción, previo informe de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Aquí Grifols no figura como denunciante principal, aunque sí se ha personado como perjudicado en la causa.
En este caso, no se dirime la veracidad del devastador informe. Lo que trata de dilucidar el juez José Luis Calama es si
Gotham actuó conforme a la ley al retirar la participación bajista que había adquirido en Grifols antes de su ataque. Con ese movimiento, aprovechó la fuerte caída en bolsa para obtener una plusvalía que
la Audiencia Nacional estima en 9,4 millones de euros.
En este punto, conviene explicar que
una participación bajista implica apostar en contra de la compañía. La operativa es la siguiente: un inversor pide al mercado acciones prestadas para venderlas al precio vigente, con el objetivo de comprarlas posteriormente a un precio inferior y, al devolverlas, quedarse con la diferencia como ganancia. Es un movimiento arriesgado, ya que, si el precio sube, perderá dinero. Pero sucede justo lo contrario si se hunde la cotización, como ocurrió
con Grifols.