Grupo San José ha cerrado 2025 con unos resultados sólidos y en clara mejora. Ingresos de 1.588 millones de euros (+1,9 %), pero con un EBITDA de 89 millones (+20,1 %, margen 5,6 %) y un beneficio neto de 40,8 millones (+26,1 %). El verdadero punto fuerte es la cartera contratada, que alcanza los 3.631 millones (+13,9 %), lo que da visibilidad y carga de trabajo para los próximos años, sobre todo en el negocio de construcción que sigue siendo el motor principal.
La acción cotiza ahora en torno a los 8,10-8,30 euros tras un rebote del 42 % en el último año y un 7 % en 2026. Con una capitalización de unos 505 millones, la valoración parece razonable para una constructora con márgenes en expansión y una cartera que crece a doble dígito. Además, el consejo propone un dividendo de 0,18 euros por acción (pago previsto en mayo), lo que supone un yield atractivo en torno al 2,2 % a estos niveles.
El balance se mantiene saneado y la compañía sigue apostando por la ejecución de proyectos en España y en el exterior, donde la cartera internacional también aporta estabilidad. No hay grandes sorpresas negativas en los números y la mejora de rentabilidad muestra que la gestión está funcionando mejor que en años anteriores.
En un sector de construcción que sigue beneficiándose de planes de infraestructuras y obra pública, Grupo San José se presenta como una de las opciones más consistentes del continuo español a medio plazo. Con cartera récord y generación de caja creciente, la acción mantiene atractivo para inversores que buscan value en cíclicos bien gestionados, siempre que el mercado no se complique con subidas de tipos o recortes de inversión pública.