Hablar del Sabadell es hacerlo sobre un banco que ha ganado la guerra de la OPA pero que ahora tiene que demostrar que el vivir solo no le va a salir demasiado caro. En el foro se ha comentado mucho el reciente bombazo: la salida por sorpresa de César González-Bueno y el relevo por Marc Armengol. Es irónico que el hombre que lideró la resistencia contra BBVA se vaya justo cuando el banco presenta unos resultados que, aunque sólidos en términos de beneficio, muestran una ligera caída respecto al ejercicio anterior. En Rankia ya sospechamos que tanto ruido corporativo y tanta defensa numantina han terminado pasando factura a la dinámica comercial del grupo.
Lo que es para ser críticos de verdad es el precio de la independencia. Nos han vendido que el Sabadell es un cañón en solitario, pero los números reflejan que el crecimiento se ha frenado mientras los costes subían por la inflación y los gastos derivados de la propia OPA. Ahora toca convencer al mercado de que el Plan Estratégico es realista. Esa promesa de un RoTE del 14,5 por ciento suena muy bien en el papel, pero con los tipos de interés empezando a relajarse, el Sabadell va a tener que sudar tinta para que el margen de intereses no se desinfle. Además, la venta de TSB al Santander les ha dejado con mucha caja, pero con menos diversificación geográfica.
Técnicamente, la acción está aguantando el tipo en el entorno de los 3,30 euros, impulsada por el nuevo plan de recompra de acciones de 800 millones de euros que acaba de arrancar. Es el caramelo que Oliu y compañía le dan al accionista para que no se acuerde de la prima que ofrecía BBVA. En el hilo hay quien dice que el Sabadell es ahora una presa mucho más apetecible y barata para algún gigante europeo, porque tras el veto del Gobierno a la operación nacional, la única salida lógica para una consolidación parece ser transfronteriza.
En resumen, el Sabadell ha salvado los muebles, pero este va a ser un año de transición real. El dividendo sigue siendo muy jugoso con una rentabilidad que ronda el 8 por ciento si sumamos la recompra, pero el potencial de subida está limitado por la incertidumbre del nuevo liderazgo y el fin del ciclo de tipos altos. Yo no tocaría el valor en estos niveles hasta ver cómo encaja el mercado los primeros pasos de Armengol como CEO. En Rankia sabemos que más vale solo que mal acompañado, pero en banca el tamaño sigue importando y el Sabadell se ha quedado en una zona media que siempre es peligrosa.