
Es cierto que Irlanda o Grecia tienen problemas parecidos al español. Pero lo más grave es que la economía española es cinco veces mayor. Estamos hablando de la potencial quiebra de la cuarta mayor economía de la eurozona. Y eso es un torpedo directo a la linea de flotación de la UE. Precisamente ese es el motivo por el que "el problema español", a diferencia del problema catalán, no se puede conllevar en el tiempo. Es insostenible para una unión económica y monetaria que dispone de una única política de tipos, de cambio y de aumento de masa monetaria (M3).
Como vemos en los gráficos adjuntos, el avestruzamiento inmobiliario es evidente (aunque para algunos interesados y/o desinformados ladrillópatas no lo es), y como ya hemos dicho muchas veces: La mayor caída inmobiliaria está aún por verse en España.
No podemos salir de la crisis sin sufrir, y mucho. Del mismo modo que no podemos purgar excesos (al igual que los de peso, de alcohol, etc.) sin pasarlo mal. No existe una fórmula mágica que haga crecer nuestra economía sin un esfuerzo productivo del que hoy estamos en las antípodas. Bueno, a decir verdad sí que existe, se llama devaluación externa y no es más que un reset virtual que supone un downgrade de la economía en su conjunto. Pero ya no está en nuestras manos. Y no cabe duda que de haber podido, habríamos hecho uso intensivo de ella, como lo han hecho otras economías como las del USD o de la GBP. Pero sin esas alas, auto-amputadas, no queda otra que sufrir muchísimo.
El Gobierno parece pretender que el Estado del Bienestar, papá Estado, cargue con el muerto, la resaca y por supuesto la factura. Sólo se le escapa un pequeño detalle: La máquinita de hacer billetes (la única manera de cargar con el muerto) la entregó al BCE el 1 de Enero de 2002. Y desde entonces papá Estado se parece mucho a una empresa privada que debe cuadrar su balance si no quiere quebrar y/o desvincularse del holding.
