
Yo diría que estamos ante una más que posible deflación. No soy el único. Sólo hay que ver el gráfico para ver la caída en picado de este indicador.

En otro alarde o arrebato de irresponsabilidad o de no saber de lo que se habla alguno se alegraba de una bajada más que intensa, seguramente por el desconocimiento o por la ineptitud ante los gravísimos problemas que nos acarrearía una situación deflacionaria.
Los activos (pisos, acciones) después de años de crecimiento incontrolado y burbujístico se han topado ante la crisis de crédito que ha frenado su valor en seco. ¿Qué vale ya un piso a día de hoy si es que se consigue venderlo? ¿Cuánto ha decrecido la bolsa en el último año? Y suerte que estas cosas no están en el dato del IPC, suerte porque convenía, así el IPC no ha reflejado por ejemplo las subidas de más de dos dígitos de la vivienda, y ahora no lo hará tampoco con su bajada que seguramente sea de la misma magnitud.
Y es que el credit crunch ha llevado a un parón absoluto en el consumo. La crisis de la economía real, el paro, un futuro incierto y una escasez de créditos y de liquidez han llevado a que la gente deje de consumir. Es por ello el único motivo de que la inflación baje, un parón estratosférico del consumo, y no un buen dato económico, si no precisamete lo contrario.
La demanda mundial está cayendo en muchísimos aspectos. Si miramos el precio del petróleo, éste se encuentra rondando por debajo de los 40 dólares, lejos de los 150 que se rozaron hace nada (por cierto, ¿dónde están ahora los camioneros y transportistas? ¿Estarán bajando tarifas después de la que liaron hace nada por lo contrario?), la compra-venta de bienes como puedan ser los automóviles están sumiendo a estas empresas en una crisis sectorial muy difícil de lidiar, iniciándose rebajas al otro lado del atlántico cómo hacía tiempo que no se veían para salvar un consumo en fuerte desaleceración. Algunos invierten hasta sabiendo que van a perder dinero, que mejor indicador que éste.
Ante el escenario de esta crisis, comentamos que sólamente habían dos salidas viables con respecto a los precios, una inflación elevada para mitigar el efecto de las deudas o un panorama deflacionario. He aquí lo que dijimos en abril lo que podía suceder ante esta crisis con los precios:
La inflación está a tope en estos momentos. La realidad es que pueden pasar 2 cosas. La primera es que la inflación suba a dolor, así las deudas se minimizan, es decir, si todo sube un 20% las deudas anteriores son un 20% menos. Pero claro aquí los salarios quedarian igual y el esfuerzo para pagar la deuda sería menor. La otra sería una deflación, que las cosas volviesen a valer lo que realmente deberían valer. Aquí el problema son todos los que tienen deudas, incluidas empresas y bancos.
Hemos pasado unos meses (pocos la verdad, entorno a nueve meses) donde el panorama era claramente estanflacionario como dijimos en su momento. Parece, que al fin, la deflación está ganando la partida y se ha dado la vuelta a la tortilla. De Guatemala a Guatepeor.
Pero el parón del consumo, el decrecimiento increíble del valor de los activos de todo tipo, el bajón en el precio de las materias primas y el más que probable panorama deflacionario no son buenas noticias en absoluto. Un panorama de este tipo acarreará gravísimos problemas en el caso de confirmarse (y todo apunta a que sí). Malos datos para las empresas, para los endeudados, para los bancos que les prestaron el dinero, para el consumo, para el empleo.
Como entremos en IPC negativo las complicaciones van a ser aún mucho mayores. Feo escenario el que se asoma. Marc tamién ha comentado este asunto de una forma interesante, os recomiendo leer su post del martes pasado.
Jaime