En la madrugada del 12 al 13 de julio de 2015 asistimos a lo que parece un manifiesto chantaje por parte del Eurogrupo, y más concretamente por parte de Alemania, hacia Grecia; que finalmente capituló.
Desde Grecia y desde muchos lugares se ha usado el “equilibrio de poder existente” para explicar tal desenlace. Esto nos llevaría a concluir que existe una cierta preferencia de los políticos alemanes y de otros países por una serie de políticas. Dado que el poder de Alemania y de los demás países es superior al de Grecia el resultado fue el que tuvimos.
Entiendo que desde las posiciones de determinados partidos (los nuevos) nos encontremos con las referencias a una actuación planificada, sectaria e incorrecta de Alemania. Se encarnaría la maldad y se recordarían los hechos más atroces de su pasado. De la misma forma, desde las posiciones de otros partidos políticos, encontramos la versión de una Alemania no cediendo a un chantaje de los nuevos en un ejercicio de coherencia.
Tanto si denostamos como si admiramos la actuación de determinados países centrales esos días, estamos considerando algo que nadie parece discutir: la voluntad de Alemania. Tanto si entendemos que Alemania ha chantajeado a Grecia como si creemos que Alemania ha evitado cualquier tipo de riesgo moral, estamos dando a entender que tenía otra opción.
Pero, ¿alguien ha considerado el caso de que Alemania no hubiese tenido otra opción? Es decir, ¿alguien ha considerado que, escondido tras el chantaje a Grecia, hubiese otros chantajes?
No es un asunto baladí; si Alemania no tuvo opción dejaría de ser la mala o la buena (según a quien preguntemos). Si tenemos en cuenta que lo ocurrido no depende de la voluntad de Alemania y pensamos que no hubo otra opción, el escenario cambia radicalmente. Ya no tendrá sentido criticarla en base a la maldad, no tendrá sentido intentar negociar, etc… Cualquiera que entienda que la Unión Europea ha tomado una mala decisión que pone en riesgo su propia existencia, tendrá que asumir que hay que luchar contra las causas últimas que motivaron estas actuaciones. Si no fue la voluntad de Alemania tenemos un grave problema.
Supongo que alguien se preguntará: ¿y este de dónde saca ahora que Alemania y otros países pueden estar siendo chantajeados? Pues hay muchos argumentos que vienen sucediendo desde hace bastante tiempo.
El 31 de agosto de 2009 las noticias recogían las declaraciones de Merkey y Sarkozy en el contexto de la preparación de la cumbre del G-20 que se desarrollaría en septiembre de 2009 en Pittsburgh; en plena tormenta financiera Merkel afirmaba que “Ningún banco puede ser tan grande que esté en posición de extorsionar a los gobiernos” y, por lo tanto, proponía cambios en la regulación bancaria para acabar con los grandes bancos. A su vez, Sarkozy proponía aquello de refundar el capitalismo.
De haber existido algún plan para acabar con los megabancos, está claro que o bien no se llevó a cabo o bien no ha funcionado. Hoy son más grandes y más poderosos que en aquellos momentos y simplemente se ha dejado de hablar del tema. De refundar el FMI y el capitalismo tampoco se ha vuelto a tener noticia.
En 2012 le tocaba el turno al SPD de Sigmar Gabriel (hoy en el gobierno en coalición con Angela Merkel). Según “El Periódico”, se hablaba de “un documento que plantea graves acusaciones contra las entidades de crédito, Sigmar Gabriel acusa a los bancos de “extorsionar a los estados y manipular a los clientes””
Un aspecto que llama la atención son las desapariciones del discurso de este argumento; pero no sólo de los discursos. La frase de Angela Merkel la recordaba perfectamente porque la había usado en uno de los primeros post de este blog: De Megabancos a Frobs. Enlazaba en él las declaraciones de Merkel de la página de prensa de Moncloa. Si prueban el link hoy verán que no existe. En Google tan sólo sale la noticia del medio que he linkado arriba.
Respecto a la de Sigmar Gabriel, tan sólo aparece en medios de otros países; la noticia de “El Periódico” también incluye el link donde se puede descargar el documento de la página del SPD que, sin embargo, ha desaparecido también.
Se puede pensar que estamos ante problemas superados, pero paralelamente a la negociación con Grecia se da a conocer un informe del FMI sobre la economía alemana en el que hemos de destacar los apartados destinados a los bancos y sobre todo al sector asegurador (página 29 en adelante del documento pdf).
Los problemas de los bancos alemanes son evidentes, pero el FMI pone el foco en las aseguradoras, sobre el que dice (en traducción propia).
“El sector de los seguros de vida alemán es particularmente vulnerables a un entorno de bajos tipos de interés prolongado por lo tanto la renta de la inversión puede no ser suficiente para cumplir con la rentabilidad garantizada a los asegurados en el medio y largo plazo.
Este reto será mayor tras la implantación del marco regulatorio Solvencia II”
Se aprobó una normativa en julio del año pasado que reduce las rentabilidades y obliga a compartir los riesgos a los asegurados, pero sigue el informe:
“Sin embargo, la caída en los rendimientos desde la reforma ha provocado que el problema de fondo en el stock de los contratos existentes sea más grave. Las aseguradoras han reaccionado sobre todo mediante la reinversión, ampliando la duración y en activos de mayor rendimiento, pero esto puede no ser suficiente y se necesita un mayor colchón para la protección del capital.”
Por tanto, debemos entender que Alemania tiene graves problemas en los bancos y necesita obtener activos que ofrezcan una alta rentabilidad o simplemente se hará realidad lo que el FMI está manifestando.
Para que nos hagamos una idea clara, debemos recordar que Grecia fue chantajeada por medio de los bancos griegos. Se cerraron y secaron las entidades de crédito y todos hemos visto los efectos de un chantaje que han destrozado literalmente a Tsipras.
Pero quizás deberíamos tener en cuenta que la situación de Alemania no es esencialmente distinta y que, en realidad, Angela Merkel hace tiempo que pasó de chantajeada a estar obligada a conseguir todas las reformas necesarias, y sobre todo los activos públicos que pueda, para su sector asegurador, bajo la misma amenaza que todos hemos visto en Tsipras.
Se ha planteado la discusión en base a la sostenibilidad de la deuda griega y en torno a una posible quita; pero, en realidad, nunca se ha tratado de esto. Nadie, salvo los ministros del Eurogrupo, considera hoy que Grecia vaya a poder pagar su deuda; nadie se puede creer tampoco que las medidas tomadas servirán para mejorar la situación de los griegos. Cada vez menos gente ve viable el euro tras todos estos acontecimientos que han desenmascarado totalmente la situación.
Pero la situación no puede ser de otra forma, ya que estamos hablando de la supervivencia de una banca alemana con unos problemas gravísimos que necesita activos que le ofrezcan una gran rentabilidad, en Grecia y fuera de Grecia.
Alemania no puede hacer otra cosa que imponer una lección al resto del mundo, después de provocar las mayores privatizaciones a precio de derribo en Grecia, por la misma razón que Grecia tuvo que aceptar; su sistema financiero está dañado y no hay plan b.
Y si lo entendemos así, debemos concluir que estamos asistiendo a un plan con Grecia en el que nadie cree; que incrementa la exposición de los gobiernos de los distintos países a una deuda más insostenible que ayer, tan sólo para que los bancos alemanes no incrementen sus problemas.
De hecho, propongo dos preguntas obligadas para todo el mundo; ¿Qué pasaría si Syriza consigue paralizar las privatizaciones y las reformas que en realidad le importan? ¿Creemos que se prefiere que Amanecer Dorado llegue al poder porque Grecia se entregue con tal de mantenerse en el euro o porque Grecia abandona el euro?
Y todo esto con el ánimo de contestar a una pregunta que está en todos los comentarios de todas las noticias: ¿tanto nos preocupa la historia del nazismo? Porque tiene un poco de ironía que se haya aprobado un plan en Grecia que pone en la autopista a los neonazis, con el único beneficio de que los bancos alemanes puedan sobrevivir un poco más.
Es evidente que Grecia necesitaba un plan B; también España, pero ¿y Alemania?