Grifols continúa en la búsqueda de salidas para recuperar el valor en bolsa que sugieren sus resultados. La farmacéutica catalana
no pudo valorar en el mercado abierto los resultados de 2025, con un beneficio duplicado -por encima de los 400 millones– respecto al año anterior y una generación de caja -de 500 millones de euros- superior a las expectativas de los analistas.
Aun así, acumula un retroceso en su cotización de más del 18% en el último mes; y
ya ha perdido incluso los 9 euros, que parecían un mínimo lejano a principios del curso. La directiva catalana ya ha planteado varios movimientos para contentar al capital: ya en la
call de analistas posterior a las cuentas, el CEO,
Nacho Abia, y el CFO,
Rahul Srinivasan, anunciaron una refinanciación de la deuda que debería permitir reducir el gasto financiero durante 2026. El martes por la noche, sin embargo, redoblaron el ataque contra el pasivo, y anunciaron que estudian una OPV para sacar a bolsa parte
del negocio de Biopharma en Estados Unidos. Se trata de la «joya de la corona», en palabras de varias fuentes del mercado consultadas, que aporta aproximadamente dos tercios del Ebitda de la cotizada. Con este avance estadounidense, Grifols busca reducir considerablemente el endeudamiento,
y acercarse a los niveles de apalancamiento, más saludables, de sus competidores -ahora mismo, cabe recordar, se encuentra en una ratio deuda/resultado bruto de 4,8; y aspira a llegar a un mucho más gestionable 2,5x-. Los inversores, sin embargo, solo mostraron entusiasmo durante las primeras horas de la sesión; y las
buenas perspectivas se han enfriado con el paso de las horas. «Es, cuanto menos, extraño», analiza el
head of equity de Trea Capital Management,
Xavier Brun, en conversación con Món Economia.
Los detalles de la operación en Estados Unidos, cabe decir, aún no están del todo claros. En un comunicado emitido la noche del martes, la multinacional anunció que buscará salidas para colocar en el parquet de Nueva York la rama norteamericana, si bien ha asegurado que aún no hay unas condiciones cerradas. Lo único que se conoce de boca de la dirección, por ahora, es que se buscaría vender solo una participación minoritaria y, por lo tanto, mantener Biopharma bajo el control del grupo. Los analistas consultados ven con buenos ojos la operación: para
Ana Gómez, experta del banco Renta 4, la oferta pública sobre el negocio americano es «
una buena forma de cristalizar el valor del negocio core«. «Biopharma supone un 85% de las ventas del grupo y, si asumimos el peso de EE.UU. y Canadá en la operativa, el peso es aún superior», considera. Es decir, permitiría solidificar en el mercado financiero un activo que, por ahora, está integrado en el valor general del grupo. Lo mismo considera
Manuel Pinto, analista de XTB, que considera la operación una «buena manera de aislar su mejor negocio de la imagen que aún arrastra la compañía a raíz de la crisis de Gotham». «Biopharma queda al margen de polémicas en el Estado español. Está bien que planteen que vuele libre», analiza Pinto.
Tanto Gómez como Pinto, en este sentido, ven que la salida permite «reposicionar la compañía de cara a los inversores globales». El informe especulador de Gotham de 2024, ahora bajo escrutinio judicial, dejó, recuerdan, un cierto regusto de desconfianza hacia la jerarquía de la catalana entre los capitales internacionales. Cabe recordar que, en plena crisis, entre los actores más críticos con la familia fundadora destacaron
los fondos activistas estadounidenses Mason Capital y Flat Footed, ambos con más de un 3% de las acciones -y ambos, ahora, en paz con la directiva y completamente integrados en el consejo de administración-. Aun así, una acción cotizando en Nueva York ayudaría a «alinear las bases de inversores estadounidenses», mucho más familiarizados con el negocio local.
Acabar con «la losa del endeudamiento»La principal salida que observa el capital, según acuerdan los analistas, es la reducción del endeudamiento. Fuentes del accionariado de Grifols sostienen que la venta del porcentaje de Biopharma que quiera colocar en el parquet la multinacional supondrá «una drástica reducción de la deuda y los costes financieros». «
Las expectativas de caja, beneficio neto y dividendo se revisarían al alza«, considera el presidente de la Asociación de accionistas minoritarios de Grifols,
Eduardo Breña. Pinto coincide, y ve una salida clara para llevar el apalancamiento a niveles saludables. «
Sobre el Ebitda de la compañía, aplicando los múltiplos de cotización del sector, la valoración puede moverse entre los 15 y los 17.000 millones de euros«, enumera el analista. Si el mercado acepta estas condiciones, vender el 30% de Biopharma serviría para reducir la deuda en los 4.000 millones de euros necesarios para asimilar el pasivo de la empresa al resto de compañías del segmento de hemoderivados.
En este sentido, Brun considera «
extraño» el movimiento de la acción en las últimas horas. En la apertura del mercado, la acción de Grifols se disparó un 8%, y volvió a rozar los 10 euros. Con el paso de las horas, sin embargo, se ha ido rebajando la efervescencia entre los capitalistas; y ha acabado cerrando con un incremento del 1,36%, por debajo de nuevo de los 9 euros. Se trata de una rebaja importante respecto al movimiento de los ADR -la réplica estadounidense de las acciones de Grifols-, que había llegado a sugerir un incremento de dos dígitos. En este sentido, el jefe de inversiones de Trea esperaba incrementos de entre el 12 y el 15%. «¿Qué puede estar mirando el mercado?», se cuestiona el inversor; que coincide en la lectura de Pinto favorable a la reducción de endeudamiento. La carga que puede estar marcando el rendimiento de la compañía, cabe decir, es de negocio: el grueso de los analistas terminó la reunión con la dirección posterior a los resultados con dudas sobre los ingresos de 2026. La empresa, cabe decir, decidió no hacer previsión de facturación; y los expertos lo vieron como un signo de malestar.
Mercado para todosEsta fue la principal preocupación que llevó a
Morgan Stanley a empeorar sus previsiones sobre Grifols. Concretamente, sobre la amenaza que supone un producto de Sanofi que aún no ha llegado al mercado sobre las ventas del tratamiento de alpha-1. «El mercado piensa que Sanofi llevará el negocio a cero, y eso no tiene sentido», critica Brun, que considera que «hay mercado para ambos». No habrá, pues, la «
caída estrepitosa de márgenes» que ven los economistas menos optimistas respecto de la farmacéutica. Además, el resto de unidades, entre las que destacan las de hemoglobinas básicas -aún la más significativa del grupo- tienen aún margen de crecimiento. «Los movimientos de las acciones son a corto plazo. A largo, hay motivos para pensar en crecimiento»; insiste el jefe de inversiones. Desde el accionariado coinciden, y prevén que una operación «con todo el sentido» presionará al alza la cotización