A estas alturas queda claro que el paradigma estratégico institucionalizado por Israel no busca la paz duradera. Se basa en la doctrina de "cortar el césped". No requiere de una victoria final y decisiva, le basta una gestión de las amenazas a su proyecto colonial expansionista del Gran Israel a través de degradaciones cíclicas. Es, en última instancia, una estrategia para "perpetuar la inestabilidad controlada". Un enemigo degradado, pero no eliminado, que siempre sabe que será atacado de nuevo y, por tanto, nunca tiene incentivos para una estabilidad genuina.
Me parece buena reflexión sobre lo que quiere de verdad Israel. Ya USA creo que sela está metiendo doblada.