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Historias de la Bolsa.

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CÓDIGO AMIGO

Trade Republic ofrece cuenta en euros al 2,02% TAE y acceso a acciones, ETFs y otros productos

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#1426

La plata se desploma como en 1980


 
La euforia en la plata terminó de forma abrupta. El metal blanco registró la mayor caída diaria en 46 años, en un movimiento que muchos operadores describieron gráficamente como “todo el mundo corriendo a la salida al mismo tiempo”. El ajuste ha sido violento, pero no del todo inesperado tras una subida casi parabólica en las últimas semanas.


El contrato más activo de plata llegó a desplomarse más de un 30% en una sola sesión, perforando con fuerza el nivel psicológico de los 100 dólares por onza. Se trata del mayor retroceso porcentual diario desde marzo de 1980, una referencia histórica que da idea de la magnitud del movimiento.

Demasiada euforia, demasiado apalancamiento



Según varios estrategas, el problema no ha sido una sola noticia, sino un mercado excesivamente cargado. Las posiciones largas en plata estaban extremadamente abarrotadas, con niveles de volatilidad y apalancamiento que dejaban el mercado muy vulnerable a cualquier detonante.

Cuando el precio empezó a girar, se activó una cascada clásica: liquidaciones forzosas, llamadas de margen y ventas automáticas que aceleraron aún más la caída. En este tipo de entornos, el precio deja de reflejar fundamentales y pasa a estar dominado por la mecánica del mercado.


Cuando el posicionamiento está tan concentrado, no hace falta una gran noticia: basta una chispa para provocar un incendio.

El “efecto Warsh” y el dólar



El detonante inmediato fue el fortalecimiento del dólar tras el nombramiento de Kevin Warsh como candidato a presidir la Reserva Federal. El mercado interpretó su perfil como menos proclive a recortes agresivos de tipos, lo que impulsó al billete verde y presionó a los metales preciosos, denominados en dólares.

Un dólar más fuerte y la expectativa de tipos reales menos negativos suelen actuar como viento en contra para el oro y la plata, al menos en el corto plazo. En un mercado tan recalentado como estaba el de la plata, esa combinación fue suficiente para desencadenar el ajuste.

Corrección histórica… pero tendencia intacta



Pese a la brutalidad de la caída, conviene no perder la perspectiva. La plata venía de marcar máximos históricos por encima de los 115 dólares y, aun tras el desplome, acumulaba su noveno mes consecutivo al alza, la racha mensual más larga jamás registrada.

El oro también corrigió con fuerza, aunque en menor medida, y cerró el mes todavía con avances relevantes. Para muchos analistas, este tipo de sacudidas son habituales tras subidas tan rápidas y no invalidan necesariamente el fondo de la tesis alcista en metales.
Las tendencias fuertes no mueren sin antes expulsar a los inversores más apalancados.

¿Oportunidad o aviso?



El debate ahora está en si esta caída es una oportunidad de compra o una señal de que el rally fue demasiado lejos. Algunos estrategas creen que la plata aún podría “lavarse” algo más por debajo de los 100 dólares antes de estabilizarse, mientras que otros señalan que los fundamentales —demanda industrial, déficit de oferta y atractivo como activo refugio— siguen ahí.

Lo que sí parece claro es que la volatilidad no ha terminado. La plata es, por naturaleza, un activo más violento que el oro, y los inversores que decidan posicionarse deben asumir movimientos extremos en ambas direcciones.

En resumen, el desplome histórico de la plata es una llamada de atención: los excesos se pagan, incluso en los mercados más alcistas. A partir de aquí, el mercado tendrá que digerir las ganancias acumuladas y decidir si este ha sido solo un susto… o el principio de una fase más larga de consolidación. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1427

¡Cuidado, el mercado empieza a mostrar señales de euforia, y eso sabemos donde lleva!


Las bolsas europeas han cerrado la sesión con descensos consistentes y generalizados, ante la incertidumbre que está generando el sector tecnológico en EE.UU. Aún así, la tendencia alcista del mercado sigue intacta, apoyada en un entorno macro más estable, unos resultados empresariales que continúan sorprendiendo de forma positiva y la percepción de que los bancos centrales se acercan al tramo final del ciclo de endurecimiento monetario.


La lectura que hacen los inversores sigue siendo constructiva. La inflación continúa moderándose de forma gradual y los datos de actividad no apuntan a un frenazo brusco de la economía. A esto se suma el buen comportamiento del sector financiero y de varios valores industriales y tecnológicos, que están actuando como principal motor del movimiento. Europa, además, sigue beneficiándose de valoraciones más razonables frente a otros mercados desarrollados.

En este contexto, los flujos de dinero siguen entrando en renta variable europea, reforzando la idea de que el mercado continúa cómodo asumiendo riesgo.

No obstante, el optimismo empieza a convivir con señales de advertencia que conviene no pasar por alto. Bank of America ha señalado que su indicador global de apetito por el riesgo, el conocido como “risk-love”, ha alcanzado niveles cercanos a la euforia, situándose en el percentil 95. Este indicador recoge variables como posicionamiento, encuestas a inversores, volatilidad, spreads y ratios put-call, y su mensaje es claro: el sentimiento está muy cargado.
Históricamente, cuando el mercado alcanza estos extremos de confianza, suele necesitar un periodo de digestión. No implica necesariamente una corrección profunda, pero sí fases de consolidación o ajustes tácticos que permitan absorber el exceso de posicionamiento. Uno de los datos más llamativos es el bajísimo nivel de liquidez en cartera: los gestores mantienen uno de los porcentajes de efectivo más reducidos de las últimas décadas, lo que limita el margen de reacción si aparece volatilidad.


Aun así, desde Bank of America introducen un matiz clave: este nivel de euforia no es, por sí solo, una señal de final de mercado alcista.

Más allá del sentimiento, los fundamentos siguen acompañando. El ciclo de beneficios no se ha deteriorado, el crecimiento económico continúa y la política monetaria, aunque todavía restrictiva, ya no actúa como un freno adicional tan intenso como en fases anteriores.
La lectura final es equilibrada. A corto plazo, el mercado puede estar algo estirado y expuesto a pausas o correcciones puntuales. A medio plazo, mientras no se rompa la narrativa de crecimiento ni se deteriore de forma clara el entorno macro, la tendencia de fondo sigue siendo favorable.


En definitiva, Europa cierra de más a menos sin que por ahora haya motivos de preocupación en el horizonte, pero es un entorno donde conviene combinar confianza con prudencia. No parece el momento de salir del mercado, pero sí de ser más selectivos y asumir que el camino, a partir de ahora, probablemente será menos lineal que el vivido en las últimas semanas.


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1428

La burbuja de la IA está empezando a estallar y queda lo peor


 
Fred Hickey, veterano analista tecnológico y editor del boletín The High Tech Strategist, ha lanzado una advertencia contundente: la burbuja de la inteligencia artificial empieza a mostrar grietas serias. Como señal inequívoca, ha comenzado a comprar opciones de venta sobre Nvidia, convencido de que el auge de la IA se encuentra en una fase avanzada del ciclo.

Hickey, que lleva siguiendo los mercados tecnológicos desde finales de los años ochenta, sostiene que el frenesí inversor en torno a la IA recuerda a otros episodios clásicos de exceso. En su opinión, la carrera por construir centros de datos de inteligencia artificial, impulsada por grandes tecnológicas y abundante liquidez, tiene muchos paralelismos con la burbuja de la fibra óptica que estalló a comienzos de los años 2000, aunque advierte de que el tamaño actual del fenómeno es incluso mayor.


Según explica el analista, en las últimas semanas han aparecido señales de desgaste en varias compañías muy expuestas al ecosistema de la IA. Cita como ejemplos a Oracle y Microsoft, ambas estrechamente vinculadas a OpenAI, que acumulan caídas significativas en lo que va de año frente al comportamiento mucho más estable del mercado en general.
El detonante más reciente ha sido la aparición de informaciones que apuntan a dificultades en un gran acuerdo de inversión relacionado con Nvidia y OpenAI. Aunque Jensen Huang, consejero delegado de NVIDIA, restó importancia a estas dudas en declaraciones públicas, Hickey considera que el mensaje no ha logrado disipar la inquietud de los inversores.


Desde el punto de vista técnico, el analista subraya que el gráfico de Nvidia “empieza a verse mal” y plantea abiertamente la posibilidad de que la acción esté formando un patrón de cabeza y hombros, una figura clásica de cambio de tendencia. No es casualidad, por tanto, que su mayor posición bajista se concentre precisamente en este valor.

Clave importante: pese al mensaje contundente, Hickey aclara que el conjunto de sus posiciones en opciones de venta representa solo alrededor del 1% de su cartera total, lo que refleja una gestión prudente del riesgo incluso en un escenario de fuerte convicción.

Además de Nvidia, mantiene posiciones bajistas más pequeñas sobre Oracle, Micron, Tesla y Apple. En cambio, se muestra mucho menos preocupado por la reciente debilidad del sector del software. De hecho, considera exagerado el argumento de que la IA vaya a dejar obsoletos de forma repentina a muchos proveedores, aunque admite que, tras analizar valoraciones y compensaciones en acciones, todavía no encuentra precios suficientemente atractivos para entrar.

El mensaje de fondo es claro: el entusiasmo por la inteligencia artificial no ha desaparecido, pero el riesgo de exceso y corrección es cada vez mayor. Para Hickey, la combinación de valoraciones elevadas, inversión masiva y posible retirada de liquidez crea un entorno en el que conviene extremar la cautela.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1429

Nadie compra la caída: el sector software entra en fase de capitulación


El hundimiento del sector tecnológico ha entrado en una nueva fase: las ventas se han vuelto más amplias, más agresivas y, sobre todo, más selectivas. Lo que durante años fue un flujo casi unidireccional hacia todo lo relacionado con tecnología y crecimiento se ha transformado en un entorno en el que el mercado empieza a separar con dureza entre posibles ganadores y potenciales víctimas de la inteligencia artificial. El comentario que más se repite entre operadores es simple y demoledor: nadie está comprando la caída.


El detonante inmediato ha sido el lanzamiento de nuevas herramientas de IA aplicada a campos como el legal, que han recordado a los inversores que la disrupción ya no es un escenario lejano, sino un riesgo operativo para muchas compañías de software. Este cambio de percepción ha hecho saltar por los aires la comodidad con la que se valoraba al sector: ya no se paga por la promesa genérica de “crecer con la IA”, sino que el mercado exige pruebas claras de que cada empresa puede sobrevivir y aprovechar ese cambio.

Tecnología en venta masiva, de EE. UU. a Asia y Europa



La presión vendedora no se limita a un grupo reducido de nombres en Wall Street. La ola ha cruzado fronteras y ya se ha visto un castigo severo en firmas de software en Asia, con fuertes caídas en gigantes de servicios tecnológicos indios y en desarrolladores de soluciones en la nube en Australia. En Europa, cestas específicas de compañías consideradas vulnerables a la disrupción de la IA encadenan sesiones de descensos abruptos, con valores como grandes fabricantes de software empresarial extendiendo pérdidas.


El resultado es que el conjunto del sector software ha entrado en un mercado bajista de manual, con recortes de alrededor del 30 % desde máximos y un desplome de la capitalización agregado que se mide en billones de dólares. Los indicadores técnicos muestran sobreventa extrema, pero, de momento, sin reacción compradora consistente.
Al mismo tiempo, los gestores reducen exposición. Informes recientes reflejan cómo muchos inversores institucionales han recortado su peso en software de forma drástica en los últimos 12–18 meses. Incluso después de las últimas caídas, el apetito por “entrar aprovechando el desplome” sigue siendo muy bajo. Se ha pasado de un entorno de euforia y narrativa casi incuestionable a un clima de sospecha generalizada, donde el sector es “culpable antes de demostrar su inocencia”.

Del mundo digital al mundo real: rotación de flujos



Frente a este castigo en las compañías puramente digitales, el capital está buscando refugio en negocios con activos físicos y flujos más visibles. Sectores como químicas, telecomunicaciones, automoción, infraestructuras o determinados recursos naturales están recibiendo flujos netos positivos y mostrando un comportamiento relativo mucho más sólido. En paralelo, las grandes compañías de semiconductores, que habían sido el contrapeso natural al software dentro del gran relato de la IA, también empiezan a notar el peso del posicionamiento previo y muestran dificultades para absorber ventas procedentes del segmento más castigado.

En el crédito, los diferenciales de empresas de software y tecnología de alto rendimiento empiezan a ampliarse. El peso del sector dentro del mercado de préstamos apalancados es significativo, y algunos equipos de análisis ya comparan esta concentración de riesgo con episodios pasados como la energía en 2015–2016, cuando un sector concreto se convirtió en el epicentro de la tensión crediticia.


Este cambio encaja con una narrativa macro más amplia que viene ganando tracción: la de favorecer “activos reales” frente a “activos puramente financieros o digitales” en un contexto de déficits públicos elevados, volatilidad política y preocupación por la erosión del poder adquisitivo de las divisas. Metales, minería y valores ligados a materias primas han mejorado de forma visible su peso en muchas estrategias de momentum.

Software: resultados ya no bastan, la IA es el examen



El mensaje de fondo de los grandes bancos de inversión es que el sector software ha cambiado de fase. Ya no es suficiente presentar resultados algo mejores de lo esperado: el mercado quiere una demostración convincente de que la IA será un viento de cola sostenible para el crecimiento y no una amenaza a largo plazo para ingresos, márgenes y modelos de suscripción. Si las propias herramientas de IA permiten hacer más con menos, muchos inversores se preguntan qué ocurre con los modelos de precio y el valor añadido de determinados proveedores.

A corto plazo, los indicadores muestran sobreventa extrema y la posibilidad de rebotes técnicos puntuales existe, pero el problema de fondo es de confianza. Mientras el mercado perciba que cada nuevo lanzamiento de una gran plataforma de IA puede erosionar el “moat” de parte del software cotizado, el sesgo estructural seguirá siendo de prudencia, no de acumulación.

En ese contexto, febrero llega con su patrón histórico de volatilidad y consolidación después de los movimientos de inicio de año. Todo apunta a un entorno en el que la dispersión seguirá siendo alta, la rotación entre sectores intensa y, sobre todo, donde el mercado va a exigir a cada compañía tecnológica algo más que narrativa: pruebas tangibles de que la inteligencia artificial es una oportunidad y no la sentencia anticipada de su propio modelo de negocio.



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1430

Los consumidores están enviando a los inversores este mensaje claro sobre las acciones


 
Los consumidores están enviando a los inversores un mensaje claro sobre el mercado de valores. Cuando el ánimo comprador mejora a comienzos de año, su lista de prioridades no solo incluye bienes y servicios, sino también la renta variable. Así lo explica Mark Hulbert, colaborador habitual de MarketWatch, al analizar uno de los pocos indicadores de enero que ha demostrado tener valor predictivo real para la bolsa.

El único indicador de enero que sí funciona



Entre los numerosos indicadores de enero que suelen observar los inversores —el “rally de Santa Claus”, los primeros días del año o el comportamiento del mes completo— solo uno ha demostrado ser estadísticamente significativo. Se trata del llamado January Sentiment Effect (JSE), o efecto del sentimiento de enero.


Este indicador señala que, cuando el sentimiento del consumidor en enero es superior al de diciembre, los retornos bursátiles tienden a ser más elevados entre febrero y diciembre. La evidencia procede de un estudio académico publicado en 2018 en la International Review of Financial Analysis, basado en datos de cuatro décadas, entre 1978 y 2017.

Buena señal para 2026



El indicador es especialmente relevante este año. El Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan subió de forma clara en enero, pasando de 52,9 puntos en diciembre a 56,4. Este repunte activa una señal históricamente positiva para el comportamiento del mercado en los meses siguientes.


Según el estudio, cada aumento de un punto porcentual en el índice de enero se asocia con un retorno bursátil adicional del 2,4% en los once meses posteriores. Dado que el índice subió 3,5 puntos, la estadística sugiere que el mercado podría ofrecer un rendimiento superior al 8% adicional respecto a un escenario sin mejora del sentimiento.

La clave: decisiones de inversión a largo plazo



La explicación de este efecto es sencilla y muy ligada al comportamiento real de los inversores. Muchos ahorradores, especialmente en Estados Unidos, revisan su asignación de activos en planes de pensiones y cuentas 401(k) una sola vez al año, habitualmente en enero.


Cuando el sentimiento es más optimista a comienzos de año, tienden a aumentar su exposición a renta variable. Esta decisión no solo afecta al capital ya invertido, sino también a las aportaciones mensuales posteriores, tanto del trabajador como de la empresa. El resultado es una demanda estructural de acciones que se mantiene durante todo el ejercicio.


Los investigadores comprobaron además que los cambios de sentimiento en otros meses no muestran correlación significativa con el mercado, reforzando la singularidad del efecto de enero.

Lectura para el inversor



El mensaje es claro: más allá del ruido de corto plazo, el comportamiento del consumidor en enero suele marcar el tono del año bursátil. En un entorno donde muchos indicadores estacionales carecen de valor estadístico, el January Sentiment Effect destaca como una de las pocas señales con respaldo empírico.


Para 2026, el repunte del sentimiento refuerza la idea de un escenario constructivo para la renta variable. No garantiza subidas lineales ni elimina el riesgo de correcciones, pero sí aporta un argumento adicional a favor de mantener una exposición razonable a bolsa en carteras de medio y largo plazo.



 

No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1431

Re: Historias de la Bolsa.


Oportunidades de inversión en el entorno actual : Banca, salud, biotecnología y energía

Después de un gran 2025 en bolsa, las grandes gestoras de fondos están presentando sus previsiones y analizando sus carteras con las mejores ideas de inversión
para este 2026.

04-02-2026
Por Daniel Taylor.

En Estrategias de Inversión hemos entrevistado a 4 de las mejores casas de análisis y gestión de inversiones para que nos den sus principales ideas de
inversión para los próximos meses e incluso años.

Ricardo Seixas de Bestinver Bolsa. El gestor estrella del mejor fondo de Iberia en 2025 y también de este inicio de 2026,
 destaca que no ha cambiado las primeras posiciones de inversión en el presente ejercicio porque todavía ve recorrido en los valores.

El gestor de fondos nos  dice que el mercado aún tiene potencial y que hay que buscar compañías que tengan un buen management como Indra, Zegona, Santander...
Siguen teniendo potencial razonable. y ve oportunidades muy interesantes para compañías de mediana capitalización.


Gonzalo Rengifo,  director general en Iberia y Latam de la gestora de fondos suiza Pictet AM, tiene claro que
 las grandes oportunidades están en  empresas financieras, salud y biotecnología al tener valoraciones muy atractivas.
Aunque eso si, serán retornos más moderados que los obtenidos en 2025 .

También resalta que la bolsa suiza está siendo objeto de los inversores, al ser un mercado tradicionalmente defensivo ante las altas valoraciones que hay
en muchos sectores del mercado. Los inversores van a tener que acostumbrarse a vivir con la geopolítica y el aumento de la volatilidad en el mercado .


Jesús Sánchez Quiñones, director general de Renta 4 nos ha contado que
 la importancia del dividendo será crucial para los inversores en 2026 y que grandes valores cómo ArcelorMital, IAG, Enagás o Santander siguen siendo apuestas
de valor para Renta 4.

Por último nos cuenta que la paciencia dará alegrías a los inversores en empresas de mediana capitalización en ambos lados del atlántico,


José Ramón Iturriaga, gestor de Okavango Delta en Abante,  claramente
 ve potencial de la banca española entre un 40 y 50% a largo plazo ya que en estos momentos la banca no es una trampa de valor.

También nos cuenta su visión de algunas de sus principales posiciones en cartera cómos on Solaria, Indra, Acerinox, Tubacex o Gestamp

_______


Saludos.

#1432

Estas acciones muestran hacia dónde se dirigen los inversores mientras huyen de la tecnología


 
La última sesión en Wall Street dejó un mensaje claro: mientras la tecnología digiere una violenta corrección, otros sectores del S&P 500 están asumiendo el liderazgo. En un solo día, 92 valores del índice marcaron máximos intradiarios de 52 semanas, la cifra más alta desde noviembre de 2024. Sin embargo, el protagonismo ya no estuvo en las grandes tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial, sino en áreas más tradicionales como la industria, la defensa y el transporte.

Rotación clara: de la tecnología a la economía real



De las 47 acciones del S&P 500 que llegaron a máximos históricos intradía, solo seis pertenecían al sector tecnológico, y además no eran los grandes nombres que han liderado el ciclo de IA. Casi la mitad de esos nuevos récords se concentró en el sector industrial, evidenciando una rotación en toda regla: los inversores reducen riesgo en tecnología, donde los múltiplos eran muy exigentes, y buscan compañías con flujos más predecibles y menor exposición a la narrativa de la IA.


El movimiento llega tras varios días de fuerte debilidad en software, motivada por el temor a que el enorme gasto de capital en inteligencia artificial no se traduzca en beneficios al ritmo esperado. Para estrategas como Marta Norton (Empower Investments), esta fase de ventas generalizadas crea una oportunidad para detectar compañías de otros sectores que han sido castigadas sin que sus fundamentales se hayan deteriorado.

Entre los grandes ganadores destacan las compañías de defensa, con nombres como RTX o Northrop Grumman al alza gracias al renovado interés del Gobierno estadounidense en misiles y tecnología militar. Al mismo tiempo, valores de transporte como FedEx o Norfolk Southern se benefician de la expectativa de que el mercado de carga esté cerca de tocar fondo, anticipando un posible giro del ciclo logístico en los próximos trimestres.

Un nuevo liderazgo con poco peso en el índice



Esta rotación tiene, sin embargo, una limitación importante: el S&P 500 está ponderado por capitalización. Muchas de las acciones que han marcado máximos históricos son compañías de tamaño medio o grande, pero no gigantes comparables a las tecnológicas dominantes. Entre las más pesadas se encuentran Walmart, Exxon Mobil, Johnson & Johnson o Cisco, pero incluso sumando todas, el grupo de 47 acciones que fijó récords intradía representa algo más del 11% del peso total del índice.


Este reparto explica por qué, pese a la fortaleza de muchos valores individuales, el S&P 500 sigue teniendo dificultades para superar con claridad sus máximos de cierre o consolidarse por encima de niveles emblemáticos como los 7.000 puntos. El liderazgo está más diversificado, pero no descansa en los pesos pesados del índice.

De hecho, varias acciones de los llamados “Siete Magníficos” siguen muy lejos de sus máximos históricos. Microsoft cotiza más de un tercio por debajo de su récord intradía, mientras que Tesla y Nvidia acumulan caídas superiores al 20% desde sus picos. Esta debilidad en los grandes nombres limita el empuje del índice, aunque otras áreas estén marcando nuevos máximos.

Qué implica para el inversor: diversificar el liderazgo



La advertencia de fondo es que la reciente venta en software e IA puede ser solo la primera de varias disrupciones sectoriales en los próximos años. El propio mercado está señalando que ya no basta con estar expuesto a tecnología para capturar el crecimiento: hace falta diversificar hacia sectores que, sin grandes titulares, estén ganando relevancia en las carteras institucionales.


Para los inversores, el entorno actual invita a revisar la concentración en grandes tecnológicas y a prestar más atención a los líderes silenciosos de sectores como industria, defensa, transporte o consumo básico. La rotación ya está en marcha; la clave ahora es identificar qué compañías podrán sostener este nuevo liderazgo cuando la volatilidad en tecnología sea, de nuevo, el centro de atención. 





No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1433

El software se comió el mundo. Ahora, a Wall Street le preocupa que la IA se coma al software.


 
Durante más de una década, el software fue el gran ganador silencioso de los mercados. Prácticamente todos los sectores de la economía acabaron convirtiéndose, en mayor o menor medida, en negocios apoyados en software empresarial, suscripciones y datos. Ahora, el mercado empieza a plantearse una pregunta incómoda: ¿y si la inteligencia artificial termina “comiéndose” parte de ese software?


Esa inquietud se ha traducido en una venta masiva y poco selectiva de compañías de software y servicios empresariales. En los últimos seis meses, el sector ha registrado su peor comportamiento relativo frente al S&P 500 jamás observado. No hablamos solo de firmas puramente SaaS, sino también de compañías de servicios profesionales, información, legal, consultoría y datos que, con el tiempo, habían pasado a cotizar como negocios de software.

El miedo: la IA como sustituto, no como complemento



El detonante ha sido el rápido avance de herramientas de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas que hasta ahora justificaban el uso de múltiples aplicaciones empresariales: análisis de datos, soporte legal, ventas, marketing o gestión de información. El mercado ha reaccionado de forma binaria, penalizando cualquier modelo de negocio que parezca vulnerable a la automatización directa.


La lectura implícita es clara: si la IA puede ofrecer respuestas, análisis y acciones desde un único punto, ¿qué valor tiene seguir pagando por múltiples capas de software especializado? Esta duda ha llevado a cuestionar los múltiplos elevados que el mercado otorgaba al software empresarial en los últimos años.

La venta no ha distinguido demasiado entre modelos de negocio. Han caído proveedores de software puro, compañías de servicios IT, plataformas de datos, firmas legales digitales e incluso empresas de rating y análisis de información. El mensaje no es que todas vayan a desaparecer, sino que el mercado teme que sus ventajas competitivas sean menos duraderas en un entorno dominado por modelos de IA cada vez más potentes y generalistas.

Una venta estructural… ¿o un exceso de narrativa?



Este movimiento recuerda a otros momentos del mercado en los que una narrativa dominante acaba imponiéndose a corto plazo sobre los fundamentales. La paradoja es que, en muchos casos, los resultados recientes de estas compañías no han sido malos. Los ingresos siguen creciendo y los márgenes, aunque presionados, no se han desplomado.


Sin embargo, el mercado no está mirando el trimestre actual, sino el riesgo de que la IA redefina la cadena de valor del software. En ese contexto, las compañías percibidas como meros intermediarios o capas prescindibles son las más castigadas, mientras que aquellas con datos propios, integración profunda en procesos críticos o capacidad real de convertir la IA en una ventaja competitiva podrían salir reforzadas.


El problema es que, en fases de pánico sectorial, el mercado tiende a vender primero y preguntar después. De ahí que estemos viendo caídas muy similares en compañías con modelos claramente distintos, algo que sugiere que el ajuste puede estar exagerando el riesgo en algunos casos.

Implicaciones para el inversor



La conclusión no es que “el software esté acabado”, sino que no todo el software es igual. Algunas compañías verán cómo la IA erosiona su propuesta de valor; otras, en cambio, la integrarán para ser más eficientes, más rentables y más difíciles de reemplazar.


Desde nuestro punto de vista, el sector entra ahora en una fase donde la selección de valores será clave. La venta indiscriminada puede generar oportunidades en negocios con datos propios, fuerte integración en clientes y capacidad demostrada de adaptación. Al mismo tiempo, conviene ser muy prudentes con modelos cuya propuesta se limite a ofrecer funcionalidades que la IA generalista pueda replicar con facilidad.


En definitiva, el mercado está reajustando expectativas tras años de euforia en el software. La inteligencia artificial no va a destruir el sector, pero sí va a cambiar radicalmente quién gana y quién pierde. En ese proceso, la volatilidad seguirá siendo elevada… y también las oportunidades para quien sepa distinguir entre narrativa y realidad. 


No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1434

Los grandes ganadores del mercado sufren su peor golpe en seis años...


 
La última sesión en Wall Street ha supuesto un golpe inesperado para las grandes ganadoras del mercado. Según un informe de Goldman Sachs, su cesta de valores de alta beta y fuerte Momentum registró su peor comportamiento diario desde la pandemia de 2020, evidenciando cómo la reciente inquietud en el sector tecnológico ha transformado en cuestión de horas a muchos “líderes” en claros perdedores.

Un castigo concentrado en los ganadores recientes



El equipo de Guillaume Soria en Goldman Sachs explica que su cesta de Momentum —compuesta por compañías volátiles que habían mostrado un comportamiento sobresaliente— sufrió una sesión especialmente dura, incluso peor que la corrección posterior al episodio de DeepSeek del pasado enero. En ese grupo se encuentran nombres como Enphase Energy, SanDisk, Lumentum Holdings o Western Digital, representativos de temáticas cíclicas de “alta beta”, muy ligadas al ciclo tecnológico y a segmentos como memorias, tierras raras o tecnología no rentable.


Según detalla Goldman Sachs, no hay un “smoking gun” claro que justifique por sí solo el movimiento. Más bien se trataría de una combinación de posicionamiento extremo, búsqueda agresiva de revisiones de beneficios al alza y un entorno de volatilidad elevada que habría dejado al factor Momentum especialmente vulnerable a cualquier cambio de sentimiento.

En otras palabras, nosotros interpretamos que muchos inversores habían sobrecargado sus carteras en los mismos ganadores de siempre, persiguiendo las subidas mientras los fundamentales apenas cambiaban. Cuando el nerviosismo ha aumentado en el sector tecnológico, el ajuste se ha concentrado precisamente en esos valores más populares y sensibles al riesgo.

Momentum estirado, volatilidad en máximos y riesgo de “unwind”



El informe de Goldman recuerda que el factor Momentum se encontraba en niveles históricos de sobreextensión: en el percentil 99 a un año y en el percentil 100 a cinco años. Esta combinación de rendimiento acumulado extraordinario y elevada concentración hacía muy frágil la estructura de posiciones. Al mismo tiempo, la volatilidad asociada al factor se sitúa cerca de máximos históricos, lo que amplifica cualquier movimiento brusco.


Desde nuestra perspectiva, este tipo de episodios son una llamada de atención sobre los riesgos de seguir ciegamente las estrategias “de moda”. Cuando demasiados participantes persiguen la misma narrativa —en este caso, los grandes ganadores tecnológicos y cíclicos—, cualquier toma de beneficios puede convertirse rápidamente en una corrección violenta.

Goldman Sachs advierte de que un “unwind” más amplio del Momentum podría generar todavía más presión, dado el elevado nivel de exposición de muchos inversores a esta estrategia. Aunque el banco no aprecia por ahora señales claras de pánico o capitulación, sí considera sensato mantener coberturas a corto plazo tras el fuerte rally acumulado por el factor.


Nosotros pensamos que este episodio encaja con un patrón clásico de fin de tramo alcista en los ganadores de mercado: precios muy exigentes, posiciones abarrotadas y sensibilidad extrema a cualquier giro de sentimiento. Más que un cambio estructural en los fundamentales, parece un ajuste técnico necesario tras meses de euforia en determinadas temáticas de alta beta. En este contexto, nos inclinamos por una postura más selectiva, reduciendo exposición a valores puramente de Momentum y priorizando compañías con balances sólidos y visibilidad de beneficios. 



No importa lo fuerte que pegues, lo importante es mantenerse en pie.

#1435

Re: Estas acciones muestran hacia dónde se dirigen los inversores mientras huyen de la tecnología

Interesante. Yo lo he visto reflejado comparando dos ETF del SP 500, el normal y el aristócrata. El aristócrata estos meses atrás o incluso el año, peor que el normal, pero en estos últimos días se ha dado la vuelta, subida del aristócrata y bajada del normal, se ha notado la diferencia de peso de las empresas en cada uno de ellos. Que importante es estar bien diversificado.
Saludos