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Próximas citas macroeconómicas
Esta semana estará protagonizada por los bancos centrales: Fed (miércoles), Banco de Inglaterra (jueves) y Banco de Japón, con dudas de qué hará EE.UU. y más convencimiento en las decisiones de Inglaterra (sin cambios) y Japón (subida casi segura).
En el caso de la Fed, el mercado descuenta con un c.88% de probabilidad una subida de +25 pb hasta 3,75%-4%, tras un sólido dato de empleo de agosto, unos precios a la producción repuntando más de lo esperado y, sobre todo, un IPC de agosto que, como hemos indicado, repuntaba más de lo esperado en su tasa subyacente intermensual. Recordamos que el dato de IPC que se acaba de publicar es especialmente relevante teniendo en cuenta el foco claro del presidente Warsh en la inflación (como quedó de manifiesto en su comparencia en la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole a finales de agosto) y que el habitualmente “dovish” Waller vinculó explícitamente a este dato su voto en la reunión de la Fed de la próxima semana. Asimismo, será relevante la actualización del cuadro macro de la Reserva Federal (PIB, inflación y empleo) y del “dot plot” (al que recordamos que el propio Warsh no contribuye) para determinar si validan las expectativas de tipos descontadas por el mercado (3/4 subidas a mediados de 2027) ante la renovada presión al alza de la energía (diésel en máximos de 2022).
En lo que respecta al Banco de Inglaterra, creemos que será el menos “hawkish” de los tres bancos, manteniendo los tipos sin cambios en 3,75% (c. 25% de probabilidad de subida de tipos la próxima semana). El BoE no tiene prisa por subir ante la ausencia de contagio de la inflación energética a otros componentes (alimentos, salarios) y un mercado laboral frágil, a lo que se suma cierta consolidación fiscal en curso. La atención estará en el discurso del gobernador Bailey, en tanto en cuanto el mercado descuenta entre 4 subidas más en los próximos 12 meses hasta 4,5%-4,75%.
Para el Banco de Japón, el mercado descuenta prácticamente al 100% una subida de +25 pb hasta 1,25%, a la que el mercado añade otras 3/4 hasta mediados de 2027 duplicando los niveles actuales de tipos de interés hasta el 2%. El endurecimiento de expectativas de tipos ha sido intenso desde principios de julio, tanto por los datos macro (incremento de presiones inflacionistas en un contexto en el que las condiciones financieras siguen siendo expansivas) como por la intervención coordinada EE.UU.-Japón de finales de julio, cuando el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, señalizó explícitamente que espera que el BoJ suba tipos a un ritmo más rápido para apoyar al yen sin necesitar grandes intervenciones en dólares. Incluso algún miembro del Banco de Japón ha apuntado a +50 pb para la próxima semana, aunque lo vemos complicado por las implicaciones negativas que podría tener una subida agresiva tanto para el crecimiento (recordamos que la política del gobierno es claramente pro-crecimiento) como para el “carry trade”. En este sentido, la decisión del BoJ y su guía de cara a próximos movimientos será relevante para la evolución del Yen, que se ha apreciado significativamente en anticipación de un ciclo de subidas más rápido. Un Yen más fuerte y unos tipos más altos encarecen las posiciones financiadas en esta divisa, y no hay que olvidar que el volumen de inversiones de Japón en el exterior asciende a unos 4,8 billones de dólares (2,5 billones invertidos en renta variable y fondos, y 2,3 billones invertidos en bonos extranjeros), por lo que es un riesgo global a tener en cuenta.
En el plano macro, la próxima semana destacamos las primeras referencias de septiembre y datos de precios del mes de agosto. En EE.UU. conoceremos de septiembre la encuesta manufacturera de Nueva York y el panorama de negocios de la Fed de Philadelphia, con esperada moderación tras su notable recuperación en los últimos meses. A nivel de consumo, tendremos ventas minoristas de agosto, con previsión de recuperación después de la debilidad vista en julio. En la Eurozona, será el turno de la encuesta ZEW de septiembre, que igualmente conoceremos en Alemania y que podría mantener la tendencia de mejora. Asimismo, tendremos datos finales de IPC de agosto en Eurozona, Francia y España que vendrían a confirmar el dato preliminar, con repunte en la tasa general y relativa estabilidad en la subyacente. Siguiendo con referencias de precios, se publicarán los costes laborales del 2T en España y la Eurozona, así como la expectativa de IPC del BCE de agosto para la Eurozona a 1 y 3 años. En China tendremos referencias de agosto, con ligera mejora estimada en producción industrial y ventas al por menor y aceleración del deterioro en el sector inmobiliario.
En este entorno, hemos actualizado nuestra Visión de Mercado de septiembre (para más información, aquí). El encarecimiento de los precios de la energía augura una inflación elevada durante más tiempo que, junto con una resiliencia económica superior a lo anticipado hace unos meses, justifican un mayor endurecimiento de los bancos centrales. Este escenario, unido a la baja credibilidad fiscal (donde las recompras de Bessent en tramos largos se consideran solo un parche) y a la competencia por el ahorro de las tecnológicas, empujan al alza las TIRes soberanas. No obstante, el soporte de las bolsas reside en el extraordinario crecimiento de los beneficios empresariales (con revisiones al alza de BPAs esperados tanto en EE.UU. como en Europa), lo que ha abaratado las valoraciones. De cara a las próximas semanas/meses, los inversores vigilarán de cerca, más allá de los conflictos geopolíticos en curso, las elecciones “midterm” en EE.UU. del 3-nov (donde el retroceso de popularidad de Trump ante la subida de la gasolina beneficia a los demócratas), la cumbre Trump-Xi a finales de mes y las próximas salidas a bolsa de compañías de IA como termómetro definitivo de la rentabilidad del sector.
Fuente: Boletín r4.com
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