En cualquier fondo —incluido Azvalor Internacional— siempre aparece alguna “empresa” peculiar que destaca más por su narrativa que por sus fundamentales. Y en este hilo tenemos una de esas joyas del surrealismo financiero.
Esta “compañía” opera en un universo paralelo donde la física, la economía y la contabilidad siguen normas propias: por la mañana la "compañía" se dedica al sector de instalación de fibra y por la tarde se convierte en una “trillion market cap company”.
Según su propio reporting —patrimonio del humor involuntario— declara un rango de valoración entre 5 y 10 millones, dependiendo del día, la luna y la alineación de Saturno. En materia fiscal, su ventaja competitiva es aún mayor: dice pagar poquísimos impuestos y, al parecer, Hacienda nunca le pide dinero, sino consejos.
Curiosamente, en sus memorias anuales nunca aparece el impuesto de patrimonio entre los poquísimos tributos que dice asumir, pese a su “capitalización”. Eso quizá cambie tras este mensaje.
Una “empresa” superlativa, capaz de convertir cualquier conversación en una montaña rusa de fantasías financieras.
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