Este artículo, en principio trataba únicamente sobre el análisis de Nextil (antigua Dogi) que se encuentra en un proceso de reestructuración. Antes de entrar en el análisis había hecho unas reflexiones para situar el análisis en su contexto, pero las reflexiones se han hecho tan largas que he decidido partirlo en dos, uno con las reflexiones y otro con el análisis de Nextil.
Vamos con las reflexiones:
UNA: En un mercado como el actual, creo que más irracional que de costumbre, tenemos empresas de calidad dudosa por las que se pagan altos precios sin ningún sentido por fundamentales que conviven con empresas de mucha calidad que están a precios de derribo y nadie las quiere comprar.
Las grandes divergencias en la bolsa, tal vez se producen por las “maquinitas” que se basan en algoritmos programados por gente que piensa que la bolsa son números fríos que suben y bajan sin ningún sentido distinto de la aleatoriedad. Tal vez se producen por la gestión pasiva que sin considerar los fundamentales de las empresas se limitan a replicar un índice reduciendo los costes de gestión. En mi opinión, la inversión debe estar orientada a maximizar beneficios y no a reducir costes.
Es posible que se produzcan por una combinación de ambas causas o tal vez alguna más añadida, incluso que ninguna tenga nada que ver, pero sea por lo que sea, las tenemos aquí y aunque no dispongo de estadísticas, sigo una gran cantidad de empresas cotizadas y estoy observando que cada vez hay más divergencias entre el precio y el valor y sobre todo que cada vez permanecen más en el tiempo.
Ambas formas de invertir mueven gran cantidad de efectivo en bolsa y al seguir la tendencia, las divergencias se autoalimentan y se eternizan. En cualquier caso son un dato que viene dado, sobre el cual no podemos influir los inversores particulares y hay que convivir con ellas.
Es cierto que las divergencias generan buenas oportunidades de inversión, pero cuando se mantienen durante demasiado tiempo y, no solo no se corrigen, sino que aumentan, dejan de ser una ventaja y pasan a ser una trampa.
Seguro que hay muchas formas de aprovechar esta situación y tomar ventaja en la inversión, poco a poco las iremos descubriendo y aplicando. En cualquier caso, una de las formas que creo podría ser válida para anular o minimizar estos riesgos que se están añadiendo a las bolsas, podría consistir en orientar la inversión hacia empresas que quedan fuera del radar de este dinero “tonto” y aleatorio que puede provocar distorsiones cuasi permanentes en las cotizaciones.
Tal vez la inversión debamos orientarla hacia empresas que circulan por los laterales de las estadísticas sin formar parte de ninguna media o tendencia, ni están en ningún índice. Las empresas en reestructuración podrían ser una buena fuente para encontrar inversiones con sentido porque en estas empresas el peso de la decisión está en el análisis cualitativo y ahí posiblemente podamos sacar ventaja los inversores particulares, utilizando más arte y menos automatismos.
En mi opinión, no se trata de entrar en muchas empresas en crisis y confiar en que alguna salga bien de forma que compense lo invertido en las que salgan mal. Se trata de encontrar unas pocas empresas capaces de recuperarse y concentrar la inversión en ellas.
Evidentemente también tienen sus riesgos por irracionalidad, en éstas empresas cualquier rumor (fundado o no) puede tener consecuencias enormes en la cotización, pero hay que estar preparado y no asustarse por las grandes bajadas en sus precios, ni precipitarse por las grandes subidas, muchas veces solo es humo y hay que separar los movimientos en precios de las posibilidades reales de la empresa. Cuando la cotización tiene la posibilidad de multiplicarse por alguna cifra superior a dos, una subida enorme no tiene por qué llevarnos a pensar que ya se ha pasado el precio, o que ya no se va a recuperar si ha habido una gran bajada, esto es algo que seguramente va a suceder una o varias veces durante el tiempo que dure la inversión y debemos tenerlo asumido cuando compramos.
El estudio de Nextil se enmarca en este tipo de empresas, de la misma forma que últimamente estoy haciendo con otras en similar situación.
OTRA: Esta reflexión es sobre los inversores particulares que compran una empresa por el hecho de que “alguien” la ha comprado.
Nextil fue comprada por Sherpa y podría pensarse que, si ellos confían y arriesgan su capital en Nextil es porque la ven buena inversión, entonces ¿por qué no comprar?.
Lo mismo pasa con otras muchas empresas en las que entran determinados gestores de fondos o grandes inversores. Pensemos que aunque la actividad de los gestores o inversores relevantes y en este caso la de Sherpa, está relacionada con la inversión, su negocio es ganar dinero en su propia empresa y este tipo de inversores pueden ganar más dinero con los resultados colaterales que con la cotización de la empresa en la que han invertido.
El que Nextil pierda dinero, no significa que Sherpa pierda dinero. El que cualquier empresa comprada por un gestor o inversor reconocido baje en bolsa y nuestra inversión “copiada” sea un desastre, no significa que el gestor o inversor relevante esté perdiendo dinero. El inversor particular no está en el mismo negocio que el gestor o inversor relevante, ellos pueden aprovechar otras mil formas de rentabilizar su inversión, las cotizadas son grupos de empresas que hacen operaciones corporativas y generan negocios colaterales que solo pueden aprovechar los grandes, hay puestos en el Consejo que los ocupan ellos, hay relaciones con la propia empresa o con otras que surgen a partir de su inversión, hay remuneraciones y comisiones que se obtienen por muchos conceptos, hay muchísimas formas de obtener rentabilidad por caminos que no puede recorrer el inversor particular.
El estudio de Nextil, como todos los que hago, está efectuado desde la perspectiva del inversor particular que invierte directamente en empresas a través de la bolsa y su rentabilidad depende únicamente de la evolución futura del valor comprado.
Y POR ÚLTIMO OTRA MÁS:
Normalmente los inversores que se agrupan en el término “value” se fijan en la diferencia entre el precio y el valor, pero si una empresa es capaz de hacer crecer suficientemente el valor comprado, aunque paguemos un precio relativamente alto, en un plazo adecuado puede llegar a ser una buena inversión. Esto que funciona en general, cobra mayor sentido en las empresas en crisis pues, si son capaces de salir, pueden multiplicar el precio por alguna cifra superior a dos. En cambio si la empresa no es capaz de salir de la crisis, paguemos mucho o paguemos poco, es muy probable que la inversión nunca obtenga buenos resultados.
Lo fundamental en este tipo de inversiones no es que el precio sea menor que el valor comprado, sino que la empresa sea capaz de salir de su crisis y hacer crecer su valor de forma que multiplique el importe pagado por el valor.
En mi opinión, especialmente en estos casos, la base es el análisis cualitativo para determinar si la empresa será capaz de salir y crecer suficientemente, y eso debemos buscarlo en la propia empresa y en las circunstancias externas que condicionan su negocio.
El artículo sobre Nextil está relacionado con estas reflexiones, pero no hay que leerlo pensando que la empresa puede ser una buena inversión desde el punto de vista de un inversor racional, ya os digo que no lo es, en este caso, creo que lo interesante es el camino para determinar si puede hacer crecer su valor.