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Vamos a empezar a estudiar poco a poco el riesgo.

Cuando hablamos de riesgo nos referimos, evidentemente, al riesgo asociado con una inversión determinada. No vamos a poder discutir aquí el riesgo a que nos caiga una maceta por la calle o el riesgo a que nos abduzcan unos extraterrestres. Riesgos, por otra parte, con los que hay que contar, pero no pueden ser objeto de este blog.

No es fácil definir riesgo. Desde el punto de vista de una inversión en un activo, vamos a considerarlo como la variabilidad de los retornos del activo en el futuro y como la probabilidad de un retorno negativo. Como las dos cosas. Es decir, cuando compramos un activo, qué nos puede pasar que sea malo (porque evidentemente, lo bueno no es un riesgo).

 

 

Hay muchos tipos de riesgo que podemos y debemos tener en cuenta al invertir. Entre ellos, los que más nos van a interesar cuando tomamos una decisión monetaria sobre un activo son los siguientes:

El más evidente es el riesgo de mercado, es decir, el riesgo a movimientos adversos en el precio del activo que hemos comprado. Un ejemplo más que sencillo: si compramos una acción, el riesgo de mercado estaría asociado a las fluctuaciones negativas de nuestra acción en el mercado. Si compramos acciones de la compañía de las indias orientales a 20 euros, el riesgo de mercado que corremos es que cuando queramos vender, la compañía valga mañana 8 euros. En próximos post menos básicos iremos viendo medidas de este riesgo. Concretamente el riesgo que hemos descrito se llama riesgo de precio.

Otros tipos de riesgo que encajarían dentro del riesgo de mercado podrían ser el riesgo de tipos de interés, el riesgo de tipo de cambio y el riesgo de tipo de interés.

Podríamos identificar más, pero lo importante ahora no es hacer miles de categorías, sino poder ir identificando el tema del que vamos a tratar.

Un riesgo importante, sobretodo en activos OTC (que no solo son para institucionales, los CFDs, sin ir más lejos, son derivados OTC) es el riesgo de crédito. Al decir activos OTC, aceptamos la distinción básica entre activos que no cotizan en un mercado oficial y los que cotizan en un mercado regulado (como las acciones que cotizan en la bolsa española, o las opciones y futuros de MEFF o EUREX, por ejemplo). El riesgo de crédito es aquel que está asociado a que la contrapartida no cumpla. Por ejemplo, si compramos una bicicleta de segunda mano, el riesgo es que no nos la entreguen. O más claro aún, si vendemos una guitarra por internet, el riesgo de crédito será que no nos paguen la guitarra o que nos paguen menos de lo que habíamos pedido por ella. Dentro del riesgo de crédito podríamos contar el riesgo de default en un bono. El riesgo de default es el riesgo de que la contrapartida no cumpla con los pagos prometidos. Un ejemplo de default reciente lo encontramos en Argentina. Y es el riesgo "de moda" en los periféricos europeos. En estos países medimos este riesgo, que podría considerarse también como riesgo soberano (riesgo de que un país haga default) se mide a través de los CDS o del spread con el bono alemán 10 años.

Un riesgo pocas veces entendido y fuente de muchos errores sobretodo en el caso de principiantes es el riesgo de liquidez. Este tipo de riesgo es realmente complicado de definir y se refiere al riesgo de no poder cerrar una posición rápidamente a un precio conocido (es decir a un precio no muy diferente al de transacciones anteriores). Por ejemplo, si tenemos 1.000 acciones de chicharros SA y el último cruce ha sido hace un segundo a 2 euros, el riesgo de liquidez que corremos será el de no poder vender los 1.000 títulos ahora mismo a un precio parecido a 2 euros. Esto ocurre a menudo con los derechos (Un valor cuyo último precio cruzado es 0,02 € no es líquido si podemos cerrarlo ahora mismo a 0,01 €, porque aunque el precio sea parecido a nuestros ojos, es un 50% inferior).

Este riesgo en muchos activos, por ejemplos los warrants, es el eliminado por el creador de mercado o el especialista, que aunque no haya cruces, pone precios continuamente (con mayor o menor acierto, con mayor o menor discusión sobre este tema que no viene al caso ahora mismo).

Otro riesgo poco entendido es el riesgo operativo. Es el riesgo de que haya un error en los sistemas fuera de nuestro control. Este riesgo es el que asumimos por hacer operaciones electrónicamente, por ejemplo. Si en nuestro broker online ponemos una compra y de repente salta una venta. O el riesgo de que se nos cuelgue internet en mitad de la operación. 

Hay muchas formas de eliminar este riesgo y todas dependen de lo profesionales que pretendamos ser.

Dentro de este tipo de riesgo podemos contar también el riesgo de liquidación, y es la posibilidad de que algo salga mal en el proceso de liquidación. En mi experiencia como middle-office descubrí que realmente muchas cosas pueden salir mal en la liquidación. No obstante, como en el teatro, al final todo termina saliendo.

Un riesgo que me gustaría destacar, del que hemos hablado otras veces en este blog, es el riesgo emocional. Este riesgo depende tan solo de nosotros y está relacionado con nuestras propias limitaciones.

A pesar de esta pequeña introducción al riesgo, me gustaría destacar la actual división teórica del riesgo, que es a la que nos vamos a ceñir.

El riesgo puede dividirse en dos tipos: riesgo diversificable y riesgo no diversificable

El riesgo no diversificable o sistemático es aquel que no podemos eliminar con la diversificación porque afecta a todo el mercado o a todo un tipo de activos. La única manera de acabar con este riesgo es mediante la aplicación de coberturas. Lo veremos en próximos posts.

Un ejemplo de este tipo de riesgo es el riesgo de un cambio en los tipos de interés oficiales, una guerra o una recesión.

No debe confundirse el riesgo sistemático con el sistémico. El riesgo sistémico es el riesgo de un colapso de todo un sistema o de todo un mercado.

El riesgo diversificable es aquel específico de un activo, por ejemplo el riesgo de liquidez o el riesgo  de crédito. Este riesgo se puede eliminar completamente mediante la diversificación, que será lo que expliquemos en próximos posts.

Como véis vamos muy poco a poco, pero en la próxima entrada entraremos mucho más en detalle. Y empezará el baile de estudios teóricos y nombres raros.

Por otro lado y aunque no tenga nada que ver con el tema, aprovecho para hacerme un poco de publicidad del blog a través de este vídeo que he creado:

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Las opiniones, consejos, ideas, etc que leas en este blog, son sólo opiniones. En concreto las opiniones personales de Javier y de Tomás, no las de ninguna entidad.

Ningún post de este blog tiene en cuenta tus circunstancias personales y nada en este blog puede ni debe considerarse como asesoramiento de ningún tipo.Tampoco deberías considerarlo como una oferta o invitación de compra o de venta de ningún instrumento financiero. Invertir en los mercados no es un juego. Cada día se gana y se pierde mucho dinero y son tantos los factores que pueden influir las valoraciones que es imposible predecir sus movimientos con seguridad.

Podríamos tener exposición ya sea personal o a través de alguno de los productos que gestionamos en las entidades para las que trabajamos, en alguno de los activos que comentamos en el blog.

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  1. en respuesta a Comstar
    -
    #2
    07/12/10 23:29

    Estoy de acuerdo con tu comentario Comstar, la parte subjetiva del riesgo me resulta la más interesante. "El verdadero riesgo es no saber lo que estás haciendo" Dijo Buffett.

  2. Top 100
    #1
    07/12/10 14:47

    Los riesgos anteriores vienen causados por el ser humano que no tiene una conducta aleatoria, y por ende no es estimable estadísticamente. La estimación del riesgo termina siendo una cantidad de magnitud meramente subjetiva, al menos a como yo lo veo.

    Sin embargo es bueno saber que factores desencadenan eventos adversos, como los que mencionas, para tomar decisiones.


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