Aquellos que no tenemos tanta experiencia, o mejor dicho ninguna, ahora nos toca quedarnos dentro de nuestro flotador e intentar llegar con todas las fuerzas a la orilla hasta que amaine.
El problema es que falta de experiencia hace que por mucho que nos avisen que llegue la tormenta, seguimos pensando que seguirá siendo un poco de "aguachirri" y que no pasará nada por salir con nuestra barquita al mar abierto. Y luego el problema es que te encuentras con tiburones y olas de 20 metros