Hace unos días dije que Trump tenía que controlar la inflación baja si no quería perder las elecciones de mid-term y que, por tanto, no le conviene que suban los precios del petróleo. Y lo sigo pensando porque creo que lo que hemos visto estos días ha sido un desesperado intento de controlar la escalada sin freno que llevaba pero, cuánto tiempo aguantará. Creo que todos sabemos que la clave a partir de ahora estará en si realmente Irán será capaz de bloquear el estrecho de Ormuz el tiempo que quiera.
Hemos vivido estos días declaraciones de Trump diciendo que la guerra terminará pronto. Luego a Irán respondiendo que la guerra terminará cuando ellos digan, para luego responder Trump que será cuando él lo diga. Pero lejos de las palabras, la realidad es si de verdad el anticristo Netanyahu (verdadero culpable) y el señor de naranja serán capaces de que el estrecho funcione con normalidad.
Yo, sinceramente, ahora tengo muchas dudas. Pensaba que Trump sabía lo que hacía, que tenía mucho más controlada la situación y los riesgos del ataque a Irán, pero empiezo a pensar que la ha cagado y que además, él lo sabe. Quiere acabar la guerra como sea pero está por ver cómo lo hará y sobre todo, cuáles serán las consecuencias.
A corto plazo y en el plano económico global, dependerá de lo que dure el bloqueo del estrecho pero, ¿y en el largo plazo? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? ¿Tenemos motivos para temer una venganza de Irán con un ataque terrorista a escala nuclear?
En resumen, me preocupa más lo que pueda pasar a largo plazo que en el corto-medio. Lejos de debates sobre la legitimidad real o moral o no del ataque al régimen dictatorial de Irán, me pregunto, ¿qué se consigue agitando un avispero?
Perdonadme, quizá hoy me he levantado con el pie izquierdo, no lo sé.