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Cuando la inversión pasiva no lo es tanto

En el último artículo del blog hablé del tracking error, y en cierto modo dejé entrever algunas de mis críticas a la gestión pasiva. Me parece una buena ocasión para seguir donde lo dejamos.

Antes de empezar creo que es oportuno pensar primero en la gran ventaja de la gestión pasiva: el coste. Gracias a ETFs y similares hoy podemos acceder de una manera muy económica a los índices de inversión más populares. El impacto de los costes al invertir no debe ser despreciado y su impacto agregado es relevante. Como dijo Warren Buffett sobre Jack Bogle (fundador de Vanguard, considerado el gran promotor de la inversión a bajo coste): "...probablemente ha hecho más por el inversor medio que cualquier otro hombre en el país...".

Es posible que en un primer momento también la simplicidad fuera uno de los puntos a favor de la inversión pasiva, pero como siempre la necesidad de diferenciarse de la industria (en esta ocasión para no caer en las dinámicas de reducción de comisiones naturales de un producto que tan sólo puede diferenciarse por el precio) ha hecho que esto ya no sea así. Algunos datos sugieren que hoy ya existen más índices que acciones, lo que debería hacernos reflexionar. En este sentido añado dos puntos:

1. La inversión pasiva comporta riesgos y exposiciones. Cuando se toma la decisión de invertir en un determinado índice automáticamente estamos expuestos a una composición que tiene sesgos geográficos, sectoriales, etc. Nadie puede llamar a esta decisión “pasiva”. Esta es una decisión activa: si decido comprar el Ibex 35 o el S&P 500 es una decisión activa, no hay duda. Tendré unas compañías u otras, con una exposición que poco tendrá en común.

2. La composición de cada índice está sujeta a una serie de reglas (a veces supervisadas por un comité) que determinan por ejemplo qué pasa cuando una compañía se fusiona o que criterio se seguirá cuando sea necesario incorporar una nueva acción en el índice (los criterios más habituales son de liquidez y capitalización). Esta es también una decisión activa, que en esta ocasión hemos delegado en quien diseñó el índice. Nuestro rol será pasivo, pero fruto de una decisión activa ajena a nuestro control. Aquí la wikipedia nos explica como funciona el Ibex 35.

La inversión completamente pasiva no existe. Existen grados de inversión activa y debemos ser conscientes de ello. Los ETFs son una gran alternativa para los inversores que quieran anteponer costes bajos a una gestión realmente activa, pero su coste real, aunque no tan evidente, existe.

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  1. en respuesta a Buenallave
    -
    #2
    14/05/18 08:40

    Invertir mediante productos de gestión pasiva me parece una opción razonable y, de hecho, creo que si se hace de manera disciplinada puede obtener mejores resultados que la media de los inversores. Gracias por su comentario.

  2. #1
    14/05/18 08:03

    Axioma 1: Compra el mercado entero. Si no puedes, compra un bicho que copie un índice lo más amplio posible.

    Aplíquese al Ibex35 y al S&P500, a ver qué pasa.

    Axioma 2: Que el bicho sea lo más barato posible.

    ¿Quién ha dicho que la gestión pasiva no tenga costes?

    Teorema de los Grandes Números. Si se aplica a la inversión, pues sale que, a largo plazo, la gestión activa lo lleva crudo.

    Por supuesto, usted tiene todo el derecho del mundo a pensar como quiera. Yo, mientras, enchufo el Teorema de los Grandes Números.


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